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Anuncia México su participación en La Hora del Planeta

México se une a más de 107 países y 6,000 ciudades y poblaciones alrededor del mundo que apagarán sus luces no esenciales por una hora, de 8:30 a 9:30 pm –La Hora del Planeta- el 27 de marzo próximo, para enviar un poderoso mensaje que demuestra que las acciones de cada uno de nosotros pueden tener un impacto en la reducción del consumo de energía y en los esfuerzos frente al cambio climático.
 

En lo que se prevé sea el mayor evento de participación colectiva, La Hora del Planeta 2010 contempla la participación de más de mil millones de personas entre empresas, gobiernos y ciudadanos e incluye el apagado de símbolos y monumentos emblemáticos para demandar medidas que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y apoyen a los países y sectores de la población más vulnerables a enfrentar los efectos del cambio climático.
 

La Hora del Planeta  se vinculará con la decimosexta Conferencia de las Partes (COP16) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se llevará a cabo en Cancún, del 29 de noviembre al 10 de diciembre de este año, la cumbre más importante sobre el tema, que atraerá la atención de todo el planeta en  nuestro país y las acciones que ya realiza, con miras a sentar bases concretas para enfrentar uno de los retos más urgentes que enfrentan la humanidad y los ecosistemas.
 

En México, se organizará  en el ámbito nacional como un esfuerzo coordinado entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Alianza WWF-Fundación  Carlos Slim. Se cuenta ya con la participación de ciudades como Cancún y La Paz, así como con el respaldo a nivel nacional de importantes empresas comprometidas con la sustentabilidad como HSBC y Coca-Cola.
 

“Iniciativas como La Hora del Planeta, convocada por WWF, son fundamentales para vincular a los gobiernos y la sociedad en un esfuerzo de la mayor trascendencia para la humanidad como es mitigar los efectos del cambio climático. La SEMARNAT celebra y respalda esta acción colectiva, que comparte el espíritu del trabajo que realiza el gobierno federal en materia ambiental”, afirmó Juan Rafael Elvira, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales federal.
 

La Hora del Planeta fue creada en 2007 por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) con la participación de más de 2.2 millones de personas en Sydney, Australia; en 2008 participaron 100 millones de personas en 370 ciudades y poblaciones, y en 2009 centenares de millones de personas apagaron sus luces en 4159 ciudades de 88 países, incluyendo la Ciudad de México, en donde se obscurecieron el Palacio Nacional, La Diana y El Ángel de la Independencia y la UNAM, entre otros.
 

“La fuerza de esta iniciativa radica en la unión de las voces de los distintos sectores para buscar un objetivo común y ambicioso: sentar las bases de un desarrollo económico bajo en emisiones de carbono, con metas y acciones compatibles fundamentadas en la mejor información científica disponible para evitar un incremento en la temperatura de 1.5° C respecto a los niveles preindustriales y considerando los derechos de las comunidades humanas y la conservación de la biodiversidad”, dijo Omar Vidal, Director General de WWF-México, organización de conservación mundial que integró en 2009 una Alianza con la Fundación Carlos Slim para apoyar la conservación de la biodiversidad  y promover el desarrollo sustentable en seis regiones prioritarias de México, representativas del 30% del país.
 

“La Hora del Planeta es el esfuerzo colectivo de concientización más relevante sobre cambio climático de nuestros días y pretende demostrar que todos somos parte de la solución si actuamos juntos, por ello, en Coca-Cola hemos decidido sumarnos una vez más a los millones de ciudadanos alrededor del mundo que se manifestarán mediante un pequeño gesto por preservar el planeta, apagando durante una hora las luces no esenciales de nuestras oficinas, plantas embotelladoras y hogares” comentó por su parte Vivian Alegría, Directora de Fundación Coca-Cola de México.
 

A su vez, Miguel Laporta, Director de Sustentabilidad Corporativa de HSBC, señaló que los esfuerzos por la preservación del medio ambiente son ampliamente apoyados en el banco. “HSBC se interesa en el constante desarrollo ambiental de México, mantenemos diversas estrategias para reducir nuestra huella ambiental y disminuir los niveles de carbono que originamos y con La Hora del Planeta queremos invitar a nuestros clientes a sumarse a iniciativa”.
 

Otras ciudades del mundo que participan en La Hora del Planeta incluyen a Singapur, Las Vegas, Nueva York, Moscú, Toronto, Nueva Delhi, Sidney, Hong Kong, Estambul, Roma, Seúl, Dubai, Atenas, Ciudad del Cabo, Ginebra, Beijing, Tel Aviv, Bangkok, Estocolmo e Hiroshima. Los Embajadores de La Hora del Planeta pasados y presentes incluyen al Reverendo Desmond Tutu, el Premio Nobel de Química mexicano Mario Molina, Cold Play y Cate Blanchett. Cuatro de los cinco edificios más altos del mundo también apagarán sus luces, entre ellos Burj Califa (Dubai), Torre CN (Canadá), Taipei 101 (Taiwán) y Torre Willis (Sears, Estados Unidos).
 

México juega un papel destacado en el tema de cambio climático: es el único país en desarrollo que ha presentado cuatro comunicados nacionales ante la Convención Marco de las Naciones Unidas, cuenta con una Estrategia Nacional de Cambio Climático y un Programa Especial de Cambio Climático (PECC) con metas específicas de mitigación y adaptación, y está desarrollando su Estrategia Nacional de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD) junto con la sociedad civil. Además presentó el “Fondo Verde”, una propuesta de financiamiento para movilizar recursos destinados principalmente a apoyar acciones de mitigación en países en desarrollo.
 

El cambio climático afecta a todas las formas de vida en nuestro planeta y sus impactos son ya una realidad cotidiana: se estima que de continuar las tendencias actuales, dos terceras partes de la población de osos polares podrían desaparecer para el 2050; disminuirá la superficie cultivable y los alimentos serán más costosos; afectará el suministro de agua dulce, con sequías e inundaciones más frecuentes, creando conflictos sociales en y entre países, favorecerá la transmisión de enfermedades y plagas y forzará a millones de personas y poblaciones costeras a reubicarse.

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