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Camila Sodi, Daniel Jiménez Cacho y Diego Luna, voceros de la Casa de la Sal

 

A todos los amigos de La Casa de la Sal:

 

  Es un placer compartir con ustedes, los resultados que a lo largo de los dos últimos años hemos obtenido como fruto del esfuerzo de cientos de personas que, a diario trabajan por detener la pandemia del VIH/SIDA y por rescatar los valores fundamentales de las personas afectadas por este virus.


  Durante este periodo continuamos en la lucha incansable por hacer valer los derechos de acceso a la salud de: niños, niñas, adolescentes, mujeres y hombres que viven y conviven con el VIH/ SIDA. Sin duda, hemos logrado sensibilizar a algunos sectores de la población, lo que ha permitido reducir el estigma y discriminación. Sin embargo, por desgracia, aún falta mucho por hacer.


  Durante 2008 y 2009, realizamos trabajo estratégico, como nunca se había hecho, en torno a la prevención primaria, con niños, niñas, adolescentes, mujeres y hombres de todas las preferencias sexuales, estratos socioeconómicos y diversidades culturales. Estamos convencidos que la prevención no es sólo para unos cuantos, la verdadera prevención se tiene que hacer en toda la sociedad porque todos somos parte de ella.


  El trabajo en el tema del VIH/SIDA es enigmático e impredecible, las enfermedades que vivían hace 10 ó 15 años no son las mismas de nuestros días y seguramente no serán las de los próximos años. Las estrategias de prevención que se emplean en la actualidad, no se visualizaban una década atrás; las problemáticas psicosociales que hoy se viven también se han transformado; los estragos de la toxicidad causada por los medicamentos antes no existía, pero también, los medicamentos empleados y los estudios de investigación que ahora conocemos en aquellos años eran impensables.


  Por lo tanto, como organización, hemos tenido la obligación de ir transformándonos constantemente para permanecer vigentes en el conocimiento, para crear alternativas reales y actuales de atención. Hemos sido responsables de transferir el conocimiento a las nuevas generaciones y tomamos la decisión de trabajar en alianza con redes y socios estratégicos para lograr un mayor impacto.


  Somos una organización que está viva y como todo ser vivo tiene sus momentos de transformación y crisis. Sin embargo, nuestra misión permanece y se fortalece con el paso del tiempo.


  Muchos fueron los logros durante estos dos años. Atendimos a más de 35 mil personas, a pesar de la epidemia de la influenza que, durante dos meses, limitó algunos servicios; tuvimos el apoyo de 225 voluntarios promedio por año y un medio centenar de personas trabajando arduamente para brindar el mejor servicio posible.


  A finales del 2009 se logró, por primera vez, la adopción de una niña de nuestro albergue que vive con el virus y que tuvo la suerte de encontrar una familia que le ofreciera un hogar y sobre todo el amor incondicional que se merece todo niño.}


  Las personas a las que nos debemos, son quienes nos hacen seguir en el camino y no claudicar, las necesidades de los niños y niñas con VIH/SIDA son nuestro motor y nuestra razón de ser. La esperanza de las mujeres y hombres que buscan una mano que les ayude y les oriente también lo son. Sin embargo, la falta de compromiso de nuestros gobiernos, de las instituciones responsables de garantizar la salud, de implementar estrategias de prevención y de ciertos sectores de nuestra sociedad, son las razones que nos alientan a denunciar, exigir y proponer alternativas viables para contrarrestar la pandemia.


  El trabajo se ha vuelto cada vez más difícil. Hoy nos enfrenamos a: crisis recurrentes, a la falta de programas que garanticen la atención médica integral y de calidad para las personas que viven con el VIH/SIDA, a los constantes recortes presupuestales en programas de atención y prevención, y por supuesto, a la falta de interés por cumplir el compromiso que, como país se asumió en el año 2000, para erradicar el VIH/SIDA en el 2015.


  Durante el año 2009 la crisis económica afectó a todas las organizaciones de la sociedad civil y nosotros no somos la excepción. Recientes estudios hablan de una reducción de entre el 30 y el 40% en los donativos en todo el sector. Organizaciones civiles han dejado de operar, otras han recurrido a sus ahorros y otras más a financiamientos.


  Desde hace cuatro años nuestra organización ha apostado por la creación de proyectos autosustentables como una opción de supervivencia; sin embargo, actualmente no es suficiente para cubrir los gastos operativos, por lo que nuestro nuevo reto, será la creación de proyectos que garanticen nuestra autosustentabilidad.


  Aún hay muchos retos que como sociedad debemos de trabajar: la reinserción a la sociedad de los adolescentes y jóvenes con VIH/SIDA, el acceso universal al tratamiento y a la atención integral, evitar que más niños nazcan infectados, crear programas de prevención acordes con los tiempos que vivimos, crear alianzas de gran impacto entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil, hacer valer los derechos que todo ser humano tiene y promover la creación de políticas públicas.


Hoy, más que nunca a todos ustedes: nuestros donadores y voluntarios les pedimos continúen brindándonos su apoyo y comprensión para seguir en esta labor tan importante para nuestra sociedad.


Sinceramente, 

Maestro Enrique Hernández H.

Director General

 

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