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La Esquina del Blues y otras músicas:

Si bien su historia no es la de un chico de las favelas, sí es la de un muchacho que decidió cambiar un trabajo de de mensajero, e incluso desechar una oferta para continuar estudios a nivel superior que le hizo el director del banco donde trabajaba, para perseguir su sueño: ser músico, tocar la armónica y triunfar en el escenario. 

Ese es el ideal que el brasileño Robson Fernándes ha buscado desde entonces y que a la fecha, lo ha llevado a pisar escenarios de diferentes partes del mundo. Su música, su blues, son conocidos en diferentes países de Europa y también en Estados Unidos. 

Su estilo en la armónica es muy técnico, lleno de sentimiento, febril, contagia de energía. Su voz es potente y profunda, y ya sea que al tocar su instrumento, mediante su canto, o simplemente con su amplia sonrisa y sus francas carcajadas, Robson alcanza el corazón de los blueseros y de la gente que lo conoce y que sabe de su simpatía, y sencillez. 

En su patria, Robson disfruta de un amplio reconocimiento. Brasil, pese a que se pudiera pensarse lo contrario ya que es el país de la samba y el bossa nova, entre muchos otros ritmos, guarda un lugar muy especial para el blues, sin duda, un género que gusta y que atrae a una gran cantidad de aficionados, incluso mayoritariamente al jazz, que es más introspectivo, tiene otro sentimiento. “El blues es popular, llega al corazón”, dice. 

Robson Fernándes está presente en México acompañado por su guitarrista Danilo Simi con quien lleva ya cuatro años trabajando, con motivo del Festival Iberoamericano de Blues celebrado el 6 de junio en el Teatro de la Ciudad, y en una breve estancia por el Distrito Federal, han cautivado nuevos fans y el gusto de quienes les han escuchado. “No quiero ser el mejor armonicista del mundo, pero mi propósito es tocar bien y prepararme. Seguir mi camino”. 

De sus inicios cuando tenía 16 años, (ahora tiene 34), narra que tomó clases de técnica de armónica durante cuatro meses con un maestro en Sao Paulo. Después de manera autodidacta aprendió a hacer solos. Estudiaba 10 ó 12 horas por día, hacía muchas escalas, practicaba la técnica y trabajaba armonías con guitarristas de jazz, con quienes aprendió sobre la marcha. También tocaba música popular brasileña, chorinho, jazz y la armónica diatónica. Después se decidió por la armónica del blues.  

“Me gusta mucho el jazz pero ahora sólo toco blues y jazz con influencias modernas como el funk”, señala, y reconoce que en la música brasileña tiene especial consideración por Tom Jobin, Joao Bosco, Heitor Villa-lobos, Gilberto Gil y Djavan, mientras que en su brazo luce un tatuaje dedicado a John Coltrane, Sonny Boy Williamson,  Little Walther, Walther Horton  yTom Jobin,  

Cuando www.mundodehoy.com le consultó si en su blues se siente el toque brasileño señaló: “Mucho – poco. No sé, de mi tierra sí, tengo alguna influencia, algunas armonías de bossa nova. Con mi baterista hacemos blues mezclado con samba. Más mucho-poco. –dice riendo al entender que en español esas palabras tienen un significado contrario-. Un próximo paso que voy a dar en un futuro es grabar un disco en portugués para hacer más la conexión. Yo canto blues en inglés y toco con la armóonica, blues tradicional y moderno y todo lo que escucho desde niño”. 

En su visita a México Robson Fernandes aprovechó para presentar su más reciente disco: “Cool”, en el que  una gran parte de los temas son de su autoría. De este trabajo que grabó con su Blues Band, destaca la pieza “I love you so”, por la dotación instrumental que emplea y en la que incluye violines, viola y chelo. 

Para quienes no pudieron verlo en el Festival Iberoamericano de Blues, hay aún una oportunidad para escucharlo. Se presentará este viernes 18 a las 22 horas en el Bar Ruta 61 (Baja California 281, Col. Condesa). Reservaciones en [email protected] o al 52560667. 

 

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