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INAH planea una esquina de acero en el centro histórico

Un gran cubo de acero templado de casi dos mil metros cuadros a edificarse en el predio de las Ajaracas será el recinto que resguardará la escultura de la diosa Tlaltecuhtli, hallada en 2006 en ese sitio, ubicado en la esquina de Guatemala y Argentina, en el Centro Histórico.

El moderno edificio, que proyecta el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) comprederá los predios que alguna vez ocuparon la Casa de las Ajaracas y la Casa de las Campanas, tendrá una inversión de 100 millones de pesos financiados por el Fideicomiso para el Fomento y la Conservación del Patrimonio Cultural Antropológico, Arqueológico e Histórico de México, y será ejecutado por el arquitecto Francisco Serrano.

También exhibirá ofrendas a la “diosa de la tierra”, desde cuchillos de sacrificio, conchas y caracoles, hasta corales, copal y punzones de sacrificio.

La construcción del edificio forma parte de un proyecto de rehabilitación del Centro Histórico ideado en 2008 por un equipo multidisciplinario de arqueólogos, restauradores, arquitectos e ingenieros, así como representantes del Gobierno del Distrito Federal y la UNAM, según explicó a EL UNIVERSAL el arquitecto Salvador Aceves, asesor de la dirección general del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El proyecto incluye varias etapas de construcción, desde la delimitación del périmetro y ampliación del Templo Mayor, la construcción de la Plaza Seminario en la calle del mismo nombre, la construcción de la Casa de la Tlaltecuthli, el atrio de la caredral y hasta la plancha del Zócalo.

El recinto dedicado a la Tlaltecuhtli, actualmente exhibida en el Museo del Templo Mayor, será “una especie de contenedor con unas pasarelas para que se vea la piedra y que la gente pueda circular en torno a ella”.

“Lo que hemos propuesto es una cerca de cristal templado para que exista contacto visual entre el Templo Mayor, la calle de Argentina y la Plaza de Seminario”, explicó el arquitecto, quien funge como Secretario Técnico del comité consultivo del proyecto denominado “Recuperación de la identidad y la memoria en el Templo Mayor y el Centro Histórico”, integrado por casi 24 personas, entre ellos los arquitectos Francisco Serrano, Ricardo Legorreta, Teodoro González de León, Fernando Leal, hasta algunos extranjeros como Rafael Moneo y Francesco Bandarin; los arqueólogos Eduardo Matos Moctezuma, Leonardo López Luján y Raúl Barrera, entre otros.

El recinto, que tendrá una estructura muy ligera prefabricada, dijo Aceves, se realiza con un carácter absolutamente contemporáneo: “no se trata de hacer un falso histórico y hacerlo estilo neoazteca o neocolonial; la ética histórica nos obliga a tener una actitud de respeto por la inspiración de la historia y una voz de nuestro tiempo para que los que vengan luego sepan valorarlo”.

Las cimentaciones del recinto dedicado a la Tlaltecuhtli, que se instalará en el mismo terreno en el que en 2006 se planeaba construir el Centro de las Artes de Pueblos Indígenas, con una propuesta del arquitecto Enrique Norten y que fue rechazada por el mismo Instituto Nacional de Antropología e Historia por tratarse de una edificación en cristal y acero, comenzarán a principios del próximo año, una vez que se finalice con las construcciones de la Plaza Seminario, así como el proceso de excavación y consolidación de los vestigios que el equipo del arqueólogo Leonardo López Luján realiza en el sitio.

Rompiendo con el entorno

De acuerdo con Salvador Aceves, la construcción del nuevo edificio que se considera como una gran ventana privilegiada al pasado mexica y además será la entrada a la zona arqueológica del Templo Mayor, cuenta con gran acogida en los medios académicos y hasta de integrantes de la Unesco, como el del arquitecto Francesco Bandarin, director del Centro del Patrimonio de ese organismo internacional.

Sin embargo, las reacciones contra la construcción de este cubo de acero templado no se han hecho esperar.

En días pasados, el Sindicato Nacional de Académicos del INAH, encabezados por el historiador Felipe Echenique March, hizo público un comunicado en el que demandan al director del INAH, Alfonso de María y Campos, detener la construcción de este museo, ya que carece de justificación académica. En entrevista, Echenique March asegura que la construcción de un moderno edificio no se justifica por el hallazgo de una escultura prehispánica y mucho menos con ese diseño.

“Se necesita mucha más información para plantear un proyecto de recuperación de espacios, si ya dejaron caer las Ajaracas, habría que buscar cómo exhibir lo que hay ahí; es inconsecuente que se planeé construir algo sólo para mostrar un objeto prehispánico”.

El también profesor e investigador dijo que a finales del mes de abril el gremio envío un documento de solicitud de información y de diálogo a Alfonso de María y Campos, pero que hasta ahora no han tenido respuesta.

Por su parte, Olga Orive Bellinger, titular del Cómite Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), organismo asesor de la UNESCO, indica que no conoce a fondo el proyecto más que por las imágenes difundidas. Pero adelanta que buscará un diálogo con las autoridades del INAH, además de que hoy se reunirá con los integrantes del organismo para tratar sobre el tema.

“No veo ningún problema a la construcción de un museo en un predio abandonado, lo que me preocupa es la fachada con esas perforaciones. Es un edificio con una estructura un poco fuerte que no se integra con los demás edificios”, asegura.

“Confío en que se logre un diálogo con el arquitecto Serrano y con las personas del INAH, para que ésta fachada pudiera incertarse de una mejor manera en ese lugar”, dijo Orive Bellinger y aseguró que eso se puede lograr con una propuesta que integre lo moderno con el contexto histórico.

Aunque EL UNIVERSAL buscó la opinión de Felipe Leal, secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI) no obtuvo respuesta.

Pero de acuerdo con Inti Muñoz, presidente del Fideicomiso del Centro Histórico, los lineamientos actuales de la Unesco y de las entidades que discuten en torno al desarrollo y la recuperación de las ciudades históricas es viable que se incluyan elementos de arquitectura contemporánea en el Centro Histórico, pues cada generación tiene la posibilidad de plasmar la huella de la arquitectura de su tiempo”.

 

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