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Con "alas" poderosas

Buena parte del combustible que da potencia al jet tricolor emana de sus pies. Son los encargados de dar amplitud al juego, imprescindibles salidas de emergencia por si el viaje se complica… Las alas de la Selección Mexicana.

El aporte de Pablo Barrera y Andrés Guardado ha sido clave en el éxito del equipo dirigido por José Manuel de la Torre, cuyo esquema pondera los constantes arribos por las bandas. Esa tarea corresponde a dos chicos que se han reencontrado con su mejor futbol justo cuando estaban a punto de presionar el botón de pánico.

Vivieron una temporada amarga en el futbol europeo, tristemente finalizada con el descenso de sus respectivos clubes. El canterano puma fue condenado al ostracismo en el West Ham y el Principito volvió a padecer lesiones, por lo que no ayudó en el fallido rescate a La Coruña.

“(Chepo) siempre nos ha dicho eso: que nos mantengamos abiertos y, de todas, todas, encarar en el uno contra uno”, comparte Barrera. “Me siento muy contento. Gracias a Dios, se están dando las cosas como uno piensa y quiere. Hay que seguir trabajando, porque esto no se acaba”.

La zona de turbulencias está cerca y un descuido puede ser catastrófico. El desempeño de ambos será determinante para no sucumbir a la hora cero, en las rondas a eliminación directa que inician esta noche, frente a Guatemala. Sus desbordes, precisión en los servicios y peligrosos disparos de media distancia son valiosas armas para cumplir la misión.

“Cuando aprovechamos los espacios de las defensas es el momento en el que abrimos las porterías rivales”, presume Guardado. “Siempre es positivo tener un buen desempeño en lo individual, pero eso es consecuencia de un juego adecuado, porque el equipo está pasando por un gran momento en lo general”.

Lo que les permite exorcizar todos los fantasmas que les perseguían. Ninguno rebasa los 25 años de edad, son piezas que todavía pueden rendir mejor. De la Torre está consciente de eso, por lo que les otorga la responsabilidad de ser las principales llaves de acceso al área contraria.

Pablo suele jugar por la banda derecha y Andrés en el otro lado del lienzo verde, pero son mutables. Frente a Costa Rica intercambiaron zonas durante el partido, variante que desquició más a la zaga tica.

Ambos gozan su presente, por más que el futuro no sea del todo claro. La explicación a esa tranquilidad está en lo bien que han aprovechado la importante vitrina que siempre es el representativo nacional.

“Deseo quitarme esta espinita en lo individual: tener la oportunidad en la Selección a pesar de todo y demostrar que lo que pasó es una mala experiencia nada más”, se sincera Guardado. “Eso me tiene motivadísimo, sobre todo porque el equipo está jugando muy bien; no sólo yo, sino en general, y seguimos manteniendo el objetivo de ser campeón (de la Copa de Oro)”.

Titulares indiscutibles del Tricolor, los dos son la muestra de que la falta de ritmo que provoca la inactividad puede ser suplida con talento y vértigo, ese que han puesto en cada uno de los tres juegos disputados por México en el certamen de la Concacaf.

“Aunque no juegues allá (en Europa), tienes que trabajar, realizar cosas que te hacen falta”, considera Barrera. “En este grupo, todos tenemos muchas ganas de crecer. Ojalá lo podamos hacer y seguir ganando partidos”.

Sueño que estará más cerca de cumplirse si mantienen el constante abastecimiento de combustible al hasta el momento poderoso jet tricolor.

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