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¿Quién la pasa mal en la temporada navideña?

La época navideña no pasa inadvertida para nadie: es un festejo que entrega alegría e ilusión, pero para algunos su significado tiene relación con lo nostálgico y lo depresivo: “Se presenta en personas que son incapaces de expresar sus afectos. Es una cita  para valorar las pérdidas, de los que ya no están o lo que no se tiene, y en una persona que tiende a la depresión, la temporada de fin de año lo complicará más desde el punto de vista emocional”, explicó el Dr. José de Jesús González Núñez, presidente honorario del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social.

En ese momento, explicó el experto, se presenta lo que se conoce como Depresión Navideña, que ocurre generalmente cuando las personas sustituyen los afectos que no pueden expresar, por objetos materiales, entre otras causas. “También es una etapa de excesos: se bebe y se como mucho; se gasta dinero de más con las consabidas consecuencias y todo por la incapacidad de brindarse a los afectos”, dijo.

La doctora Jael Alatriste García, presidente del IIPCS y especialista en el tema, subrayó que una buena medida para evitar las tristeza navideña es integrarse a la fiesta, pero desde el punto de vista de la convivencia con los seres queridos, sean familiares o no: “Por ejemplo, arreglar la casa con motivos navideños, cocinar la cena y obviamente convivir (recordemos que lo peor que se puede hacer en una depresión es aislarse).  Otra manera para no sentirse mal, durante esta época, es ver las cosas de manera objetiva, porque seguro que durante un año han pasado eventos positivos en nuestras vidas que son situaciones que generalmente se olvidan”.
 
Los especialistas dieron a conocer las acontecimientos que pueden desencadenar la tristeza decembrina o de fin de año.

Al ser el final de un año, se tiende a enumerar los fracasos y no los logros. Esto tiene relación con metas personales no cumplidas, situación económica complicada (deudas), desempleo o pérdida del poder adquisitivo.
Basar la alegría navideña en las compras que se pueden hacer o las que es imposible realizar o adquirir.
Pérdida o muerte de seres queridos.
El hecho de compararse con otras personas u otras familias, porque se tiene la percepción de que ellos sí han prosperado.
Perder a la pareja – por un divorcio o separación – o no tenerla.
Si una persona tiene conflictos para relacionarse con su familia o con amistades, esta incapacidad suele profundizarse durante esta época.
El hecho de pensar que los tiempos de antaño siempre fueron mejores, porque no están los hijos, porque el padre o la madre murió, porque los hermanos se pelearon, porque la salud se vio minada, porque el país vive crisis de todo tipo, etcétera.
La doctora Alatriste recomendó que es positivo cambiar los escenarios o las situaciones que de antemano se sabe conducirán a la Depresión Navideña: “Desde pasar la Navidad en otros contextos y el cambio de la rutina de todos los años puede ayudar trascender la nostalgia de este temporada.”

“Finalmente la Navidad y el año nuevo son periodos de inventarios. La balanza anual puede ser buena o mala, pero en la medida en que nos brindamos a los seres queridos nos volvemos generosos afectivamente hablando. En ese instante recobramos la ilusión por la época y vemos objetivamente a lo pasado. Nuestra recomendación esa ésa precisamente: ser generosos en lo afectivo”, concluyó González Núñez.

Para las personas que sientan tristeza o depresión aguda durante esta época, pueden consultar a los especialistas del IIPCS. Los teléfonos son: 5661-3965 o consulte nuestro sitio Web: www.iipcs.edu.mx

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