Noticias

Política Al Margen Por Jaime Arizmendi.

Durante los meses, semanas, días y hasta últimos minutos del 2011, exgobernadores y exalcaldes se han dedicado a visitar las Siete Casas partidistas, para conseguir su inclusión en las listas de candidatos a senadores y diputados federales; en busca de obtener el fuero que les impida caer bajo la guadaña de la anticorrupción que enarbolaría el próximo Presidente de la República. Y esto, sea del partido que sea.

El 26 de septiembre de 1991, el priísta Rafael Corrales Ayala cedió el mando del estado de Guanajuato al panista Carlos Medina Plascencia, como gobernador interino designado así “a escondidas”, por una aplastante mayoría formada por 12 de los 29 diputados locales. En reciprocidad, el leonés le ofreció no hurgar en las cuentas estatales si hubo algún desvío. Y lo cumplió.

Sin embargo, una vez iniciada la gestión de Vicente Fox como mandatario estatal tras relevar a Medina Plascencia, su colega de partido (sólo de partido), la persecución no se hizo esperar. Desde los primeros días del foxismo, las huestes azules checaron y rechecaron las cuentas del erario estatal.

El objetivo: justificar la manera de llevar a la cárcel a Corrales Ayala, y hundir en una barranca de la Sierra de Santa Teresa al priísmo del estado de Guanajuato. Pero el exgobernador buscó y obtuvo entonces el apoyo de su “amigo de toda la vida”, el expresidente Miguel de la Madrid, quien le ayudó a obtener un amparo contra todo.

Pero en su obstinación y desesperación por arrasar con los priístas guanajuatenses, Fox y Quesada (según rezaba su acta de nacimiento del 28 de agosto emitida en la Beneficiencia Española en el DF, donde sí nació Vicente), enfocó las baterías contra Raúl Almada Gaxiola, exhombre fuerte de las finanzas corralistas.

Y aun cuando los auditores de Chente no consiguieron nunca comprobar los conocidos desvíos de las finanzas del estado de Guanajuato, que bien a bien orquestó el contador Almada, la verdad es que lo puso tras las rejas durante más de un año. Lo peor es que lo encarceló en uno de los primeros Ceresos (Centro de Readaptación Social), construidos en el corralismo.

Así las cosas, se sabe que todos los exgobernadores, quienes concluyeron su mandato en los últimos años, están invirtiendo hasta las propiedades de sus hijos en busca de hallar una senaduría o diputación federal, cuyo fuero les sirva de cobija protectora ante la inseguridad de quién podría residir en Los Pinos a partir del 1 de diciembre de 2012.

La ocupación, sobre todo la preocupación, tiene ensimismados por igual a exmandatarios panistas, que priístas o perredistas. Esa singular lista de obsecados en librar las rejas de la prisión, la podría encabezar el “neopanista” tlaxcalteca nacido en Oaxaca, Héctor Israel Ortiz Ortiz quien presume que su amistad con Fox y Santiago Creel lo llevarán seguro al Senado de la República.

[email protected]    [email protected]

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button