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Depresión estacional, propia del otoño-invierno.

Durante el invierno 40% de los casos de depresión es de tipo estacional, es decir, la que se presenta en personas que cíclicamente cada dos o tres años tienen un episodio mayor que coincide con el otoño-invierno, pero en primavera-verano están bien, afirmó la coordinadora de la Cínica de Trastornos del Afecto, del Instituto Nacional de Psiquiatría, Claudia Becerra Palars.

 

El paciente con este tipo de depresión inicia síntomas en el otoño pero se agravan en enero y febrero porque tiene que ver con la disminución de la temperatura y de horas de luz, que alteran el nivel de serotonina y aumenta la producción de melatonina en el cerebro, dos de las sustancias que están involucradas en la depresión.

 

Aclaró que las personas que padecen depresión estacional manifiestan pérdida de energía, sentimientos de tristeza, intolerancia a situaciones extremas como el ambiente familiar disfuncional y negación, además se tiene la sensación de más sueño, levantarse tarde y mayor consumo de carbohidratos.

 

Asimismo, hay llanto fácil, decaimiento, pérdida de energía, desesperanza, pensamientos de culpa y muerte, incluso ideación suicida e intento de muerte. En algunos pacientes los síntomas se agravan en esta temporada porque carecen de una familia funcional, de amigos o tienen problemas económicos.

 

En ocasiones recurren al abuso en el consumo de bebidas alcohólicas u otras sustancias, lo que agrava los síntomas y vuelve permanente el estado depresivo aun después de la temporada invernal.

 

La especialista dijo que quienes tienen estos síntomas deben buscar ayuda médica porque la enfermedad se puede controlar con fototerapia, terapias de luz y medicamentos. En ese sentido, dijo que pueden acudir al servicio de preconsulta del Instituto Nacional de Psiquiatría, donde les indicarán el tipo de tratamiento que requieren.

 

En general, entre 10 y 15% de la población presenta un episodio depresivo, pero varía de acuerdo con el tipo de depresión, que puede ser leve, mayor o recurrente, así como la edad y sexo. Es más común que en los hombres haya irritabilidad y en las mujeres, tristeza y llanto fácil.

 

Finalmente, comentó que el 31 de diciembre tiene mucho peso social por ser el cierre de un año, se hace un balance de lo que se hizo o no, pero las personas con síntomas depresivos deben reforzar las cosas positivas que obtuvieron, resaltar los valores que cada quien tiene en la familia, participar en eventos de convivencia social y evitar el abuso en el consumo de sustancias, porque puede empeorar los síntomas o desencadenar la enfermedad psiquiátrica.

 

Aclaró que la depresión navideña no es una enfermedad psiquiátrica propiamente, sino un problema social que por lo general desaparece después de que termina la temporada, pero si no ocurre así, la persona debe sospechar que puede padecer depresión y requiere atención psiquiátrica.

 

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