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María del Rosario abanderada en Juegos Olímpicos

La taekwondoín María del Rosario Espinoza, fue anunciada como la abanderada de la delegación que representará a México en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, al ser considerada la nueva campeona olímpica después de conseguir la presea de oro en Pekín.

La joven de 24 años fue la deportista que superó en votación a la clavadista Paola Espinosa y la arquera Alejandra Valencia, así como al gimnasta Daniel Corral; todos considerados por el Comité como posibles candidatos a portar la bandera de México en la ceremonia inaugural el próximo 27 de julio.

“Para mí es un honor esta designación. Les decía que si llegaba a ser la abanderada sería un gran orgullo. El sueño de todo deportista es llegar a unos Juegos Olímpicos, pero el de llevar la bandera de tu país es aún mayor”, declaró a los medios la campeona olímpica de Beijing 2008, quien, adelantó, realizará un campamento en Barcelona previo a su participación en Londres 2012.

Se trata de un merecido reconocimiento a la trayectoria de Espinoza, al ser la única deportista campeona en Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos, algo que sólo había realizado Ernesto Canto.

Espinoza, campeona olímpica en Beijing 2008, será la sexta mujer que porte la bandera en Juegos Olímpicos, después de Eugenia Escudero (1932), Pilar Roldán (1960), Teresa Díaz (1976), Nancy Contreras (1996) y Paola Espinosa (2008).

PERSEVERANCIA Y PACIENCIA, ENSEÑANZAS DE SU PADRE

En el sitio oficial del Comité Olímpico Mexicano, María del Rosario cuenta que su carrera ha sido influida y desarrollada por las enseñanzas de su padre, pescador en un barco camaronero.

Desde ahí, desde la paciencia del pescador, la niña María del Rosario se va formando y va a prendiendo la disciplina del deporte a través de las enseñanzas de la vida.

Las palabras de su padre 
Marcelino Espinoza, humilde pescador de camarones de un pueblo del estado de Sinaloa, no se le borrarán nunca de su mente ni estarán excluidas de sus actos: “La vida del pescador siempre tiene sus altas y sus bajas” le dijo Marcelino su hija, cuando a sus 12 años comenzó a practicar el taekwondo de alto rendimiento, lo que le obligó a dejar su casa por largas temporadas.

Ocho años después, a los 20 años, con ese consejo clavado en su mente, María Espinoza conquistó la medalla de oro en un combate contra la noruega Nina Solheim, en la final de la categoría de +67 kilos del 
taekwondo.

La medalla olímpica se suma al título de campeona del mundo ganado en 2007 y representa el mejor momento para la deportista. Una mexicana procedente de una familia humilde de un pueblo pesquero del noroeste de México.

En ella, como en casi todos los deportistas que han hecho de su carrera una forma de vida, las enseñanzas y la influencia de sus padres, en este caso, de Marcelino, se convierten en la principal guía y uno de los más importantes motores. 

Marcelino Espinoza ha sido pescador toda su vida. Trabaja en un barco camaronero, la principal actividad económica de la zona de Guasave, Sinaloa, unos 1.250 kilómetros al noroeste de México, y la madre, Felicitas, se dedica al hogar.

Como muchas personas de Sinaloa, asegura el portal, María Espinoza gusta de la música de banda, típica de esta región, en donde el sonido del tambor, la tuba y la trompeta la acompañan en sus entrenamientos.


La medallista mexicana practica el taekwondo desde que tenía cinco años y cuando tenía alrededor de diez solía combatir con niños, no a nivel competitivo pero sí en combates que le hicieron ser más tolerante a los golpes y más ruda, lo que le hace una mejor peleadora. Y atrás de todo ello, están las enseñanzas de vida de un padre, que le transmitió lo que, para muchos, es a clave para ser el mejor deportista: paciencia, perseverancia y disciplina.

 

 

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