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Vigorexia: Obsesión por los músculos

El mexicano promedio no se caracteriza por estar obsesionado por la estética de su cuerpo, no por algo el país guarda el nada honroso primer lugar en obesidad infantil a nivel mundial y está en la vía de ser el primero en adultos. No obstante, existe un segmento poblacional donde se está presentando el trastorno de la vigorexia o la obsesión por tener un cuerpo musculoso.

Se trata de un fenómeno que se presenta principalmente en jóvenes adolescentes del sexo masculino y aunque no existe una regla social, se presenta con mayor frecuencia entre la juventud de las clases medias y adineradas, aunque el efecto comienza a trastocar a los otros segmentos.

“Son adolescentes y adultos jóvenes que dedican más de cuatro horas diarias al ejercicio físico. Consumen constantemente alimentos hiperproteícos y tienen una especial afinidad por el espejo donde ven su imagen de forma compulsiva . De hecho se vuelven sus esclavos”, explicó el Doctor José de Jesús González Núñez, presidente del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS).

Este tipo de jóvenes, agregó el especialista, buscan a toda costa ganar seguridad mediante un cuerpo atlético. “Invierten largas horas en el gimnasio y hacen dietas rigurosas. El segundo paso implica posteriormente consumir anabólicos y esteroides con los consabidos efectos cardiovasculares que producen. Aquí llegamos a la vigorexia al extremo que traspasa los límites de la adolescencia y continúa hasta llegar incluso a las 35 años de edad”.

A decir de la Dra. Jael Alatriste García, presidente del IIPCS, el núcleo de este trastorno emocional es una paradoja porque si bien es cierto que el vigoréxico antepone el cuerpo como carta de aceptación hacia los otros, esto siempre equivale a tener una baja autoestima. También psicológicamente pueden catalogarse como personas con alto grado de narcisismo (excesivo amor a uno mismo).

“De cualquier forma para el vigoréxico lo único que existe es su cuerpo, porque su autoestima se basa en función a ello. Se trata de personas que probablemente en su niñez fueron obesas o sumamente delgadas y al tener poca seguridad en sus capacidades ven en el desarrollo de su cuerpo  un arma que producirá aceptación en su círculo social.”

Por esta razón el vigoréxico vive de las adulaciones y de las miradas de aprobación de los otros. “La obsesión está en marcha porque ahora no puede concebirse así mismo con un cuerpo que no sea escultural y de ahí se desprende la compulsión por acudir a gimnasio y por las dietas, además de que comienza a ingerir las substancias referidas”, explicó Alatriste.

La Dra. Ángeles Núñez considera que más en el fondo, el vigorexico busca ser visto, aceptado y querido por las personas cercanas con quienes también traslada a su entorno social, su cuerpo agradable, deseable, cubre ilusoriamente lo feo, desagradable de sí mismo, es decir, su cuerpo es como una pantalla que impide mostrar su verdadera musculatura, sus debilidades emocionales, ya que en lo profundo no se siente querido, aceptado y deseado.

A decir de los especialistas del IIPCS, la vigorexia no es fácil  de detectar porque se presenta en personas con una apariencia física saludable, no obstante el vigoréxico muestra evidencias sutiles que denotan el problema. Como constantemente estar ingiriendo barras fortificadas, huevo crudo, batidos y en casos más avanzados cocteles fortificantes incluso a altas horas de la madrugada.

 “El también tipificado como ‘Complejo de Adonis’ ataca también a las mujeres porque comparte ciertas características que la bulimia y la anorexia: como dismorfia corporal y otros trastornos de alimentación, aunque el vigoréxico de no deja de alimentarse y por regla general no es bulímico. Este fenómeno tiende a incrementarse por los estereotipos que constantemente son difundidos por los medios de comunicación y por la proliferación de gimnasios de alto nivel. Aquí abundan estas personas porque es un ambiente que fomenta la vigorexia”, señaló González Núñez.

 Los especialistas comentaron que cuando el problema se agudiza lo conveniente es asistir a algún tipo de terapia psicológica: “Nosotros invitamos a las personas que estén padeciendo de vigorexia a nuestra clínica de servicios psicológicos de bajo costo, con el fin de que puedan analizar su trastorno y por ende, ponerle fin”, concluyó la Dra. Jael Alatriste.

 

 

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