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Empleos precarios para recién egresados

Una investigación de El Universal, en el que tres jóvenes aceptaron contar sus historias hacia la ruta del empleo, mostró que la situación laboral para los recién egresados es muy difícil, por lo que se ven obligados a aceptar trabajos con sueldos muy bajos, sin prestaciones laborales y con jornadas de 10 o más horas.

El seguimiento lo iniciaron hace seis meses. En ese entonces, Laura estaba recién egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ana tenía seis meses de haber salido del Politécnico y de buscar empleo y Manuel llevaba un año sin trabajo desde que salió de la Universidad del Valle de México.

Al día de la publicación, los tres consiguieron empleo y sus historias son un reflejo de lo que la ciudad ofrece a los recién graduados: empleos sin prestaciones de ley, largas jornadas y salarios que los condenan a seguir dependiendo de sus padres.

Juntos, dice el reportaje, suman más de 160 horas laborales a la semana y un salario que apenas alcanza 13 mil pesos; tres mil para Laura, cuatro mil para Ana y seis mil para Manuel.

Aún así, son de los afortunados, se afirma en el texto,  porque la mayoría de sus compañeros de clase, dicen ellos, sigue en busca de algún empleo donde la paga no rebasa los cuatro mil pesos mensuales y donde difícilmente trabajan en algo relacionado con lo que estudiaron, pues 63% de los jóvenes mexicanos labora en actividades ajenas a su carrera universitaria, según la Encuesta Nacional de Juventud.

La situación para los 14 millones de menores de 29 años que trabajan en México es precaria. La misma encuesta refiere que ganan entre uno y tres salarios mínimos y la mayoría de los que se acercan a los tres salarios mínimos (alrededor de cinco mil 400 pesos) son jóvenes con estudios de licenciatura que ganan lo mismo o mil pesos más que el personal que no tiene estudios universitarios.

Para José Antonio Pérez Islas, investigador de la UNAM, es preocupante la situación de Ana, Laura y Manuel, porque son universitarios, lo cual confirma la tendencia de que tener universidad asegura el empleo pero no la calidad.

“Son el clásico ejemplo de que hay una devaluación de los títulos universitarios en el mercado laboral, éste sistema de precariedad en la seguridad del empleo orilla a los jóvenes a carecer de proyectos futuros, quién puede hacer planes con un contrato de tres meses”, dice.

Para estos jóvenes, afirma el experto, lograr una autonomía con esos niveles de salarios es imposible, tal vez puedan rentar un cuartito de mil 500 pesos, pero qué hacen con todo lo demás, no les queda otra que seguir con sus padres y la familia sigue siendo el colchón que amortigua todas las deficiencias del mercado laboral.

Otro asunto es que tampoco pueden vivir en pareja a menos de que se unan dos precariedades, “estos empleos los mantienen con lo mínimo y los alejan de un desarrollo personal”, asevera.

 

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