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Atender la piel no sólo es cuestión de estética ¡Cuídala del melanoma!

El melanoma es una enfermedad que consiste en la transformación cancerosa de los melanocitos, que son las células que dan color a la piel.

Cuando el melanoma comienza en la piel, la enfermedad se denomina melanoma cutáneo; sin embargo, el melanoma también se puede presentar en las membranas mucosas.

Esta enfermedad puede presentarse en todo el cuerpo. En los hombres generalmente se presenta en el tronco (entre los hombros y las caderas) o en la cabeza y el cuello. En las mujeres, el melanoma se forma con mayor frecuencia en los brazos y las piernas.

El melanoma es más común en adultos pero, en algunos casos, se presenta en niños y adolescentes.

Los factores de riesgo para desarrollar melanoma incluyen: tez blanca, ojos claros, cabello rubio o pelirrojo, antecedentes de quemaduras solares o exposición prolongada a rayos ultravioleta, múltiples lunares y antecedentes personales o familiares.

Si bien es cierto que tener la piel blanca aumenta el riesgo de melanoma también existe la posibilidad de que la enfermedad se presente en personas de piel oscura.

Algunos posibles signos del melanoma incluyen el cambio en la apariencia de lunares; por ejemplo, cambio de tamaño, forma y color; si tiene contornos o bordes irregulares; si tiene más de un color; si es asimétrico; si supura, sangra o está ulcerado.

Los exámenes para detectar y diagnosticar melanoma incluyen:

Examen de la piel: un médico revisará la piel en busca de lunares, marcas de nacimiento u otras áreas pigmentadas que tengan aspecto anormal en cuanto a color, tamaño, forma o textura.

Biopsia: se extirpa la mayor cantidad posible del lunar anormal o de la lesión. El patólogo analiza el tejido con un microscopio para verificar si hay células cancerosas. Diferenciar entre un lunar con color y una lesión de melanoma en su etapa inicial podría dificultarse; por lo que los pacientes podrían considerar que un segundo patólogo examine la muestra de la biopsia.

El pronóstico y las opciones de tratamiento dependerán del grosor del tumor y su localización en el cuerpo, la velocidad a la que se reproduzcan las células cancerosas; si hubo sangrado o ulceración en el sitio primario; si se ha expandido a los nódulos linfáticos u otras partes del cuerpo y de la salud general del paciente.

Hay diferentes tipos de tratamiento para los pacientes con melanoma. Se utilizan cinco tipos de tratamientos estándar: cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapia biológica, terapia dirigida.

La cirugía para extirpar el tumor es la primera opción terapéutica para todos los estadios del melanoma.

El interferón y la interleucina-2 son tipos de terapia biológica que se utilizan para el tratamiento del melanoma. El interferón afecta la multiplicación celular y puede disminuir el crecimiento del tumor. La interleucina-2 impulsa el crecimiento y la actividad de muchas células inmunitarias, sobre todo los linfocitos. Los linfocitos pueden atacar y destruir las células cancerosas.

MSD y su portafolio de Oncología ofrece a médicos y pacientes opciones terapéuticas para combatir ciertos tipos de cáncer como el melanoma estadio III.

 

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