Noticias

El SIDA en México en los últimos 30 años

Por Dr. José Antonio Izazola, Director de Censida.

El Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA) se identificó en 1983; y desde entonces hemos observado un crecimiento hasta llegar a acumular alrededor de 150 mil personas que viven con VIH y desafortunadamente alrededor de 105 mil personas han fallecido.

Como un recordatorio, vale la pena señalar que el SIDA es la etapa final de una infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Cuando esta infección no es atendida, el sistema inmunológico se deteriora, incapacitándolo para controlar ciertas infecciones, -denominadas oportunistas-, así como ciertos cánceres, que pueden llevar a la muerte a las personas en poco tiempo.

En nuestros días, el control de la infección por VIH es posible. El tratamiento es costoso, imperfecto, pero altamente eficaz en evitar la morbilidad y la mortalidad por VIH de manera sostenida. Desde qué a finales de la década de los ochenta cuando se contó con el primer tratamiento antirretroviral (ARV), la Zidovudina, ha existido avance en la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos más eficaces y menos tóxicos. En la actualidad en México contamos prácticamente con la totalidad de medicamentos que existen en el mundo y desde 2004 el Seguro Popular incluyó los ARV para la población sin otra seguridad social.

La totalidad de personas que viven con VIH en México con indicación de tomar medicamentos ARV, tienen garantizado su tratamiento en las instituciones de seguridad social y en los servicios estatales de salud. El CENSIDA hace los tramites ante el seguro popular, las compras y el envío a cada entidad federativa, Instituto Nacional de Salud y Hospital General de México en donde se brinda atención especializada a casi 50 mil personas. Se estima que en México se otorga tratamiento ARV a casi 75 mil personas.

La inversión para dar ARV es cuantiosa puesto que el costo de los medicamentos con los que se inicia (a precio del sector público) en promedio de $27 mil pesos anuales (primera línea); $62 mil pesos por paciente/año (segunda línea); y para los pacientes a los que hay que proporcionarles esquemas de rescate el costo puede llegar a $300 mil pesos anuales por paciente.

A nivel nacional se consumirán 2 mil 400 millones de pesos en antirretrovirales del primero de abril de 2012 hasta el 31 de marzo de 2013. Es decir, se invierten 6 millones 575 mil 342 pesos diarios equivalentes a 4 mil 566 pesos por minuto tan solo en los medicamentos antirretrovirales. A lo anterior habrá que agregarle 343 millones para pruebas de monitoreo de las personas que reciben ARV y que incluyen cuantificación de linfocitos CD4, medición de carga viral y exámenes de genotipo.

El impacto financiero se ha disminuido al negociar amistosamente con la industria farmacéutica los precios de los ARV y aún, cuando hay avances, se debe reducir el precio aún más. Si en 2012 comparamos los ARV a precios de principio de 2008, se tendrían que erogar alrededor de 600 millones de pesos adicionales, es decir, de manera general se ahorra 25 por ciento en lugar de observar el incremento de precios como sucede con algunos otros medicamentos o consumibles importados. Aún así, México paga algunos precios más altos por ARV que algunos países de América Latina y el resto del mundo.

Desafortunadamente, el número de personas que requiere tratamiento ARV se incrementa sostenidamente, puesto que las personas que adquirieron VIH se incorporan al tratamiento varios años después. En promedio, en ausencia de tratamiento ARV, una persona presentaría sintomatología para diagnosticar SIDA diez años después de adquirir VIH, el tratamiento óptimo debería iniciar dos años antes, es decir ocho años después del inicio de la infección por VIH.

La atención especializada en la Secretaria de Salud se realiza en 71 centros ambulatorios de prevención y atención del SIDA e ITS (CAPASITS) en la República Mexicana y en 63 servicios de atención integral (SAI). Ejemplo de los CAPASITS es el pionero Centro de Información y Diagnóstico de SIDA (CIDS) en Tlaxcala o la clínica especializada condesa en el DF que reciben los insumos desde el CENSIDA e incluso, en el caso de la condesa, la remodelación de 2008.

La mortalidad en los países con acceso universal a tratamiento ARV inició un descenso a partir de 1996, en México, sólo disminuyo transitoria y moderadamente, incluso con incrementos para punto máximo en 2008. A partir de una mejoría en la forma de administrar este programa a partir de 2009, es que la mortalidad ha iniciado un descenso. La esperanza de vida de una persona de 25 años de edad con tratamiento ARV oportuno es de 51 años adicionales, comparado contra 53 de una persona de la misma edad sin VIH.

En México, se requiere mejorar la calidad de la atención, por ejemplo, en 2008, una de cada 14 personas que recibía tratamiento ARV (7%) fallecía en un periodo de 12 meses. Actualmente, fallece 1 de cada 33 (3.24%). Para ello, se ha planteado que se debe reforzar el cumplimiento de las guías de tratamiento antirretroviral para lo cual se ha publicado la quinta edición de esta guía en 2012 y a petición del Consejo de Salubridad General se han emitido los lineamientos correspondientes al uso de recursos públicos para la aplicación de la guía. Esto mejorara la calidad de la atención y se reducirán costos.

Otro impacto de gran relevancia del tratamiento ARV es que puede eliminar la transmisión del VIH de una mujer embarazada a su futuro bebé en 98 por ciento o más. A partir de que ofrecemos la prueba de detección de VIH y de sífilis a toda mujer embarazada (casi un millón se esperan en la Secretaria de Salud en 2012), se han podido identificar tempranamente y se les ha brindado tratamiento que redunda en la mejoría de la salud de las mujeres y en la disminución de casos de sífilis congénita y VIH en recién nacidos.

La transmisión del VIH por transfusión quedó controlada por las medidas correctas y valerosas tomadas desde 1988 por el entonces Secretario de Saud, Dr. Guillermo Soberón, al prohibir la comercialización de la sangre, sus derivados; y la realización de tamizaje a todos los paquetes transfusionales.

La prevención de la transmisión sexual del VIH constituye el mayor reto. La epidemia de VIH en México esta concentrada, 82 por ciento en hombres, fundamentalmente en ciudades medianas o grandes. Se realizan esfuerzos preventivos focalizados a las poblaciones más afectadas y en mayor riesgo de adquirir VIH: hombres que tienen sexo con hombres, población transexual, personas que usan drogas inyectables y trabajadores y trabajadoras sexuales.

Como nunca antes, se intensificó la atención a mujeres en alta vulnerabilidad al VIH, y aún así, resta un gran camino por recorrer. La mayoría de las mujeres que adquiere VIH, no esta consciente que esta expuesta al VIH por las prácticas de sus parejas por la inequidad de género permisiva para los hombres y de falta de comunicación con las mujeres y acerca de la diversidad sexual.

En seguimiento a la Declaración Ministerial “Prevenir con Educación” adoptada en 2008 por los Ministros de Educación y de Salud: el sector salud ha progresado en la capacitación del personal de salud para brindar servicios amigables basados en a evidencia científica sobre sexualidad humana; la secretaria de Educación Pública ha progresado en la revisión de la currícula escolar para brindar la información adecuada a la edad.

El número de infecciones nuevas por VIH se encuentra en su nivel más bajo desde el inicio de esta epidemia, sin embargo, aún así se estima que entre 5 y 10 mil personas habrán adquirido VIH este año (2012), y por tanto requerirán tratamiento dentro de 8 o 10 años.

Las recientes comunicaciones científicas confirman lo que habíamos postulado por años: el tratamiento ARV contribuye a controlar la transmisión del VIH, aún cuando su objetivo principal continúa siendo restaurar la salud de los individuos, el tratamiento de las personas contribuye a la salud colectiva.

México cumplirá con las metas de desarrollo del milenio establecidas para 2015. Sin embargo, se requiere de la coparticipación con sector privado, por ejemplo disminuyendo los precios de ARV, de las Organizaciones de la Sociedad Civil para poder brindar donde tienen ventaja comparativa y competitiva a las poblaciones donde ocurren las nuevas infecciones y que usualmente son de difícil acceso. De la respuesta multisectorial, incluyendo al sector educativo, las salud de los privados de libertad, de la respuesta sectorial para continuar garantizando el abasto de ARV o la salud delas embarazadas, etc., en fin, aunque estamos en el camino correcto, particularmente desde la corrección de rumbo desde 2009, aún resta mucho por hacer.

El control de esta pandemia debe realizarse con pleno respeto a los derechos humanos. La experiencia indica que si no se respetan las libertades, se disminuye y elimina el estigma, la discriminación, la homofobia, no se podrá hacer mejor prevención y atención en materia de VIH.

 

 

 

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button
Close