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¡En estas fiestas decembrinas!

 

 

Pocos son los eventos que promueven tantos sentimientos y valores como lo hace la Navidad. Sensaciones de nostalgia y de futuro, de olvido y esperanza, de recuerdos y planes, de perdón y de promesas. Son sonidos y silencios. Es música. Complejo de agradables momentos que tienen su culminación y centro alrededor de una mesa. Quizá por esa razón la preparación de la cena deba ser tan importante; representación literal de los elementos navideños que debiera perpetuarse en los 364 días restantes.

                Día de armonía, de inclusión, que exalta las uniones y enaltece las similitudes; que hace de los opuestos un complemento y de los contrastes una excelente combinación; en otras palabras: un buen maridaje. Y ello es la esencia de toda cena navideña: Casar adecuadamente los alimentos entre sí mismos y con sus bebidas. ¿Pero cómo producirlo? En este caso y dada su asombrosa variedad y versatilidad, utilizaremos como ejemplo a la cerveza y algunos de los platillos más representativos de las cenas decembrinas.

            El maridaje, aunque su estructura técnica y científica es sólo parte del argot de aquellos expertos en el tema, surge naturalmente de las propias percepciones y gustos. El maridaje como el arte, no se trata de lograr lo más complicado, sino de provocar un sentimiento; una nueva experiencia que incluya los cinco sentidos, y como ya se ha dicho, que sea la combinación adecuada de opuestos, similitudes, y de alcanzar siempre un empate entre ambos componentes.

Así pues por ejemplo, el sabor especiado y particularmente salado del bacalao es perfectamente contrastado y complementado con una cerveza ligera tipo Pilsner, que refresca el paladar y que hace juego con la acidez del jitomate al tiempo que enaltece el sabor de ambos. Asimismo, los sabores picantes y cargados de los romeritos, pueden ser muy bien balanceados por cervezas de buen cuerpo y amargor como una Negra Stout.

Sin embargo, el maridaje con cerveza no se detiene en el plato fuerte. Un turrón de chocolate combina perfectamente con una Schwarzbier; cerveza fuerte que invoca elementos de chocolate y café y que armoniza adecuadamente con muchos elementos semi-dulces y amargos. Adicionalmente, los postres que contengan almíbares y frutas son equilibrados en su dulzor por una cerveza estilo Lambic, cuyo amargor y acidez contrarrestan apropiadamente dichos platillos.

Finalmente, recuerda que una buena combinación parte de perspectivas y gustos personales. Unión agradable que al igual que la Navidad se goza siempre en compañía de los seres queridos y con responsabilidad. 

 

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