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Método menos invasivo para detectar cáncer cerebral

Detectan lesiones y tumores en órganos con luz ultravioleta

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) diseñó un dispositivo con luz ultravioleta capaz de detectar zonas cancerígenas en el cerebro. Al emplear técnicas de espectroscopía de fluorescencia y reflectancia difusa es posible realizar diagnósticos de lesiones en el órgano encefálico, aunque también se ha probado en hígado.

Este dispositivo desarrollado en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Zacatenco del IPN, por el equipo del doctor José Manuel de la Rosa Vázquez, lleva la luz a la zona del tejido afectado mediante un sistema de fibra óptica, hace una captura y analiza los colores de fluorescencia y la reflexión para identificar las zonas del cerebro dañadas.

Con base en una interpretación médica de las imágenes capturadas, explicó el especialista politécnico, los investigadores de la ESIME comparan el resultado con un tejido sano, “si las diferencias son considerables, el resultado se usa como referencia para demarcar el tumor cerebral”.

De la Rosa Vázquez detalló que el dispositivo fue probado previamente en la identificación de fibrosis hepática en animales, donde al detectar la patología el sistema refleja en el tejido un color en específico, y de no encontrar daños sólo registra una luz blanca.

Este trabajo formó parte de una investigación multidisciplinaria sobre la aplicación de nanopartículas en cáncer en la que participaron especialistas del Instituto Nacional de Neurología, la UAM, el Hospital Civil de Guadalajara, el CINVESTAV-Mérida y cinco instituciones europeas. Las mediciones de fibrosis hepática se realizan en colaboración con el Hospital General de México y Unidad de Medicina Experimental de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Por el momento, este diseño sólo se ha aplicado durante el proceso de cirugía de tumores cerebrales, y en particular en pacientes  muy enfermos, también realizaron análisis en materiales obtenidos de biopsias del cerebro.

“Una vez que teníamos pruebas del método sobre biopsias, la doctora Tessy López Goerne, de la UAM, nos invitó a participar en un protocolo de terapia para cáncer cerebral”, indicó el investigador del IPN.

Dentro de este proyecto, apoyado por el Fondo de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología entre México y la Unión Europea, a la ESIME le correspondió la delimitación del tejido dañado y el sano.

 

Fibrosis hepática

 

El sistema de espectroscopia de fluorescencia la ESIME, Unidad Zacatenco, también lo aplica para identificar la zona del cerebro en la que se detona la epilepsia, cáncer de piel y cervicouterino, además de la fibrosis hepática.

En esta última, el doctor De la Rosa indicó que el diseño sería un apoyo para su diagnóstico, a diferencia del cáncer de cerebro donde tendría que abrirse la cabeza de la persona para llegar al órgano.

“En el caso de la fibrosis hepática hemos hecho experimentos en modelos animales y trabajamos en biopsias humanas. Actualmente se usa un kit (fibrotest), muy costoso, para hacer un análisis de sangre para su detección. Pero con este sólo se acierta cuando la enfermedad es avanzada; de manera posterior se practica una biopsia sobre el hígado, la cual es por demás dolorosa”.

En cambio, con este diseño sólo “tocamos” el órgano, y lo hemos hecho con animales de laboratorio a los que se les induce la patología, luego de una prueba hemos detectado la fibrosis hepática apenas después de 15 días.

El especialista aclaró que la fibra óptica únicamente toca el hígado y no se le produce herida alguna. Una ventaja más del dispositivo del IPN es que es portátil y permite trabajar con el tejido vivo de donde se extrae la información y características.


Agencia ID

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