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Museos para niños

Es claro que para formar adultos gustosos por la cultura y las artes, debemos primero formar niños curiosos por las mismas. Pues así como les enseñamos hábitos como cepillarse los dientes o lavarse las manos, también debemos despertar en ellos el interés por la lectura, las artes y la cultura.

Las opciones en nuestro país son vastísimas, pues sin distinción de la zona geográfica encontraremos un sinfín de sitios de interés en los que descubrir un panorama entero de cualquier tema. En la Ciudad de México gozamos de la fortuna de tener una amplia oferta cultural y cerca de 100 museos para todos los gustos: de la Revolución, del ejército, del tequila, de la caricatura, de literatura, del calzado, la tauromaquia, de cera, de charrería, de la inquisición, del medio ambiente, de arte, historia, fotografía, ciencias, arqueología, economía, y hasta de lo increíble, por mencionar algunos.

Con un encanto particular, cada uno ofrece momentos magníficos de esparcimiento y aprendizaje, por lo que son una manera ideal de iniciar a nuestros niños en un mundo de conocimiento y descubrimiento, no importa el tema que se elija, sino el viaje a través del mismo, un recorrido desmenuzado que abrirá en nuestros pequeños un universo de posibilidades.

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Así, entre las mejores opciones para quitarle el prejuicio a la palabra “museo” e involucrar de dinámicas y divertidas formas a nuestros pequeños en el aprendizaje, una de las mejores opciones es Papalote Museo del Niño, que con el lema “toca, juega y aprende” invita a niños y grandes a experimentar, a comprender la mecánica de las cosas de una manera práctica y lúdica. Y sin siquiera notarlo, los pequeños aprenden sobre el funcionamiento del cuerpo y la mente, la tecnología de la comunicación, la Vía Láctea, la física, química, biología, las matemáticas y el arte.

En la misma zona, el Museo Tecnológico es también una excelente forma de introducir a los chicos en la ciencia, la electricidad y la energía, pues con divertidísimas exposiciones interactivas, talleres y cursos dinámicos, los niños logran explotar su talento en distintas áreas, gracias a demostraciones científicas y juegos con ciencia.

Y qué mejor para conseguir el entusiasmo de los más pequeños del hogar que los juguetes, por lo que otro museo donde seguro disfrutaran de cada paso en el recorrido es el Museo del Juguete Antiguo, donde atrapados por el encanto podrán ver con qué se divertían los chiquillos de hace dos siglos. A través de la exhibición de su colección de más de 40,000 juguetes brinda una forma distinta de conocer nuestra historia y la cultura popular, reforzando lazos generacionales y de identidad nacional.

La oportunidad de conocer a Miguel Hidalgo, Emiliano Zapata o Benito Juárez, entre otros grandes de la historia la podemos compartir con los niños en el Museo de Cera, un museo que alberca alrededor de 200 personajes de la vida pública, del arte, la política, el deporte, el cine, la fantasía y terror. De tal suerte que, en familia poder aprender sobre distinguidas personalidades y poder retratar a los pequeños con la réplica en cera de su personaje favorito, como Blanca nieves, el Hombre Araña, Superman o Harry Potter.

A un costado, vale la pena disfrutar también del Museo de Ripley, un sitio de gran impacto para chicos y grandes, con una colección de objetos los extraños que Robert L. Ripley reunió a lo largo de su vida, como una réplica de La Monalisa, pero hecha con pan tostado, una pintura realizada en una telaraña, estatuas africanas, entre muchos otros; donde los niños pueden conocer varias de las costumbres y tradiciones antiguas, además de divertirse en el túnel giratorio, en el simulador de montaña rusa y con diferentes juegos curiosos.

Al sur de la ciudad, el circuito universitario ofrece, además de amplios jardines donde convivir con la familia, un museo diseñado para difundir y promover la ciencia entre los niños y jóvenes, el Universum, donde descubrir algunos secretos del universo en sus distintas salas, con un espacio en particular creado para los pequeños de cero a seis años, que motiva a los niños a usar su creatividad para comprender diversos temas científicos.

En suma, hay decenas de opciones para introducir a los niños al excitante mundo del conocimiento de una manera dinámica y divertida, que fomentará en ellos una curiosidad constante por descubrir el mundo.

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