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¿Nutre a nuestros hijos lo que comen?

Ésta es una preocupación que incrementa día a día, con las altas tasa de obesidad y desnutrición en el país, pues anteriormente se pensaba que tener niños robustos era sinónimo de salud. Sin embargo, la realidad se muestra muy distinta a esta percepción, pues actualmente es común encontrarse con un concepto alarmante casi paradójico: “obeso desnutrido”.

Y es que como padres no basta con saturar refrigeradores y anaqueles con una variedad de productos sin discriminar, sino brindar a nuestros niños una alimentación rica y balanceada, con un buen aporte nutricional.

De cierto sabemos que cuando salimos por algún antojo o algún favorito en la comida rápida, no estamos proporcionando al cuerpo los nutrientes necesarios, sino simplemente una cantidad exorbitante de carbohidratos y grasas saturadas, por lo que intentamos compensar comiendo mejor el resto de la semana. Pero muchas veces, sin saberlo, en casa también nos enfrentamos con un desastre nutricional, incluso pensando que los productos que hemos adquirido cumplen con los requerimientos básicos para niños.

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Alimentarse en forma poco nutritiva no sólo tiene que ver con la comida rápida, la falta de tiempo o la irregularidad en horarios, también influye la mala conservación o cocción de los alimentos, pues reduce o elimina el contenido nutricional; llevar una dieta desequilibrada carente en cierto tipo de alimentos o el consumo de productos que alteran la absorción de vitaminas o minerales.

En definitiva, los alimentos que hay en el mercado son prácticos y variados, y nos representan una opción para complementar las comidas en casa. Sin embargo, la ingesta de algunos productos no contiene las cantidades recomendadas de hierro, calcio o vitaminas básicas para los niños, por lo que es vital el consumo de alimentos variados.

Según apunta la investigación realizada por la University of Calgary, la mayoría de los productos alimenticios destinados a los niños se exceden en azúcares y grasas, y tienen poco contenido nutricional. Casi el 70% de los productos tenía exceso de azúcar, 1 de cada 5 tenía niveles de grasa elevados y un 17% de sodio, y sólo el 11% de los productos que fueron analizados contenía buenos valores nutricionales.

Superficialmente, vemos estas deficiencias nutricionales a corto plazo, que nos hacen tener niños obesos, débiles, enfermizos y raquíticos, pero estas carencias no sólo merman la calidad en la salud en la infancia sino que si no se corrigen, lo hacen el resto de su vida; pues son los nutrientes los elementos esenciales para el desarrollo y metabolismo. 

De ahí que estemos muriendo prematuramente, pese al incremento en los promedios de vida, el hombre vive sano poco tiempo y enfermo la mayor parte de su existencia. Actualmente se ha encontrado que las enfermedades que nos están matando antes de tiempo son ocasionadas principalmente por deficiencias nutricionales por largo tiempo.

“Al nacer tenemos una expectativa de vida de 100 a 120 años, lo que significa que podríamos vivir más de un siglo, tenemos la capacidad de vivir más y con calidad. Los alimentos ya no cuentan con los elementos suficientes para satisfacer las necesidades nutricionales de nuestro organismo y los elementos protectores que requieren nuestras células; la refrigeración, la adición de preservativos los químicos en los abonos de cultivo y el cocimiento excesivo han ido reduciendo su potencial nutritivo”, asegura el ganador del Premio Albert Einstein por logros en Ciencias de la Vida, el Dr. Myron Wentz.

Cuyos estudios han demostrado que para mantener sanas y jóvenes las células humanas hay que nutrirlas sin deficiencias o empiezan a deteriorarse y morir antes de tiempo, muerte que se precipita si se les agrede con tóxicos y contaminantes, como a los que se expone a diario el ser humano. “Las enfermedades pueden ser prevenidas, pueden ser revertidas y con la nutrición adecuada el cuerpo es apto de sanarse por sí mismo”, afirma el Dr. Mayron Wentz.

Es más sencillo mantenernos sanos que tratar de recuperar la salud, por lo que debemos procurar en los niños una dieta baja en azúcar, porque no hay nutrientes en el azúcar; tener color en las comidas, verduras, frutas y granos enteros, quitarle las grasas a las carnes para evitar las toxinas, privilegiar carnes magras de alta calidad en proteínas.

Si es necesario, la nutrición adecuada puede lograrse incluyendo antioxidantes, vitaminas y minerales con ayuda de la suplementación, pues actualmente es más complicado obtener los niveles adecuados de todos los nutrientes únicamente de los alimentos diarios.

Ante la carencia de algunos nutrientes, pueden aparecer problemas que muestran dónde puede encontrarse el desequilibrio en nuestro sistema. Por ejemplo, el cansancio generalizado puede deberse a falta vitamina A, B2, C o Hierro; las infecciones por carencia de vitamina A o C; debilidad muscular por falta de Potasio; uñas frágiles por deficiencia en vitamina B2 o calcio; calambres musculares por falta de vitamina D, magnesio o calcio, y así con un sinnúmero de afecciones.   

En suma, la mejor receta para mejorar la salud de nuestros niños es brindarles alimentos variados todos los días, cuidando su aporte nutricional, de tal manera que consuman los diversos elementos que requiere el organismo para mantenerse sano, pues no hay ningún alimento que por sí mismo pueda aportarlos todos.

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