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Posada del Periodista

 

Ningún legado familiar es más grande que un valeroso espíritu, y bien decía José Martí “ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad”, y bajo esta premisa, platicamos con quien debe ser inmensamente feliz, Celeste Sáenz de Miera, quien con un trabajo incansable ha velado no sólo por la verdad y las causas justas, sino por la vida y dignidad de numerosos compañeros ahora cansados.

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¿Cómo surgió la Posada del Periodista?

Fue el sueño más grande de Don Antonio Sáenz de Miera, fundador del Club de Periodistas, crear el brazo académico y asistencial del propio Club. Apoya periodistas de la tercera edad en estado indefensión parcial o total, que es el que tengan familia y no tengan recursos o que tengan recursos y no tengan familia, y a quien está en orfandad total, quien carece de ambas cosas.

En la carrera del periodista, la mayoría de las veces no hay un sueldo fijo, no hay un sueldo base, no hay una cobertura de prestaciones, es un grupo que es muy vulnerable y en este tenor es que se hizo. Y se necesitó institucionalizar para poder ayudar de la mejor manera y transparente totalmente.

¿Cómo se empezó a acercar la gente a la Posada?

La gente conocía esta vocación de Antonio Sáenz de Miera, mucha gente se acercaba y se daba el apoyo en la medida de lo posible. Y cuando se supo que se estaba institucionalizando esto se fue dando a través de conocidos, de gente que conocía a alguien que estaba en esta situación o también de albergues del Gobierno del Distrito Federal llegaban algunas personas.

Somos un espacio principalmente para periodistas y sus familias, sin embargo, no somos excluyentes, con nosotros han estado locutores, caricaturistas, artistas plásticos, incluso personas del ámbito diplomático y otros ámbitos, pero sí con un perfil cultural importante. Aquí, a diferencia de otras instituciones, no necesitas haber cotizado o reunir requisitos, simplemente por el hecho de necesitarlo tienes derecho a él.

¿Cuándo y con cuántas personas abrió sus puertas la Posada?

La inauguración de la Posada del Periodista fue el primero de marzo de 2000, aunque el trabajo empezó desde la constitución de la Fundación en 1996. Arrancamos me parece que con nueve personas y posteriormente se fue incrementando.

Ahora tenemos registrado 151 servicios, en lo que llamamos Club de Medio Día es donde tenemos más personas, las personas no van todos los días, de repente ves muchas, otras menos y de repente también van con un acompañante, y también tienen acceso a los eventos del Club del Periodista a toda la actividad cultural que hacemos. Que les da el sentido de pertenencia, que es parte de lo que dijo Antonio Sáenz de Miera cuando le preguntaban por qué en el edificio del Club, porque eso les va a dar sentido de pertenencia, el saber que están con dignidad en una casa que les pertenece.

¿Cuál es el proceso para un compañero que requiera apoyo de la Posada del Periodista?

Básicamente se tienen que inscribir con su identificación y cubrir un perfil que se hace con trabajo social. Hay quienes se supone que se debe de pagar una cuota de recuperación, pero a casi nadie le es posible cubrirla, nosotros lo permitimos y de alguna manera respondemos. Se debe tener solidario responsable, pero en muchos casos la misma gente de la Fundación responde como solidario responsable de manera personal para que alguien pueda tener acceso.

¿Y cómo se logra sustentar?

Gracias al Nacional Monte de Piedad pudimos abrir nuestras puertas, adecuar nuestras instalaciones, poner elevador, porque está en el tercer nivel del Club de Periodistas de México. También la Junta de Asistencia Privada que era presidida por don Víctor García Lizama, fue un apoyo indispensable para nosotros; en capacitación, en orientación y en poder hacer viable todo esto, porque en sus palabras “no solamente hay que querer servir, sino saber servir”.

Actualmente el Nacional Monte de Piedad nos aplicó un donativo condicionado, pero siempre hay más necesidad, hay más compañeros y en un adulto mayor los requerimientos crecen. Nosotros acudimos a las instancias que den acceso a la posibilidad de tener recursos, básicamente para alimentación, medicamentos y apoyo para personal; a veces suficiente, por lo que buscamos siempre la manera de ser productivos, generadores de recursos, aunque no es tan fácil y además hacerlo de manera sistemática.

Entre los propios miembros del Club y el patronato de la Fundación, de manera personal donamos tiempo y esfuerzo extra del propio espacio que se da a la Fundación, para poder capacitar y a través del área académica fortalecer o captar recursos. Empezamos a abrir espacios, para poder tener y dar cursos de inmersión total, por ejemplo; y compartir con los compañeros esa solidaridad que se puede dar con talento para poder generar algún recurso; puede ser gente que está actualizada en diferentes rubros de la comunicación, de la salud, en fin.

Aquí quiero subrayar la solidaridad de Carlos Henze, que es directivo de nuestro Club y del voluntariado de la Fundación Antonio Sáenz de Miera Fieytal, I.A.P., siempre tan solidario con la Fundación y con el Club; quien también acudió y participó como ponente capacitador en una dinámica de integración en este espacio para el desarrollo cultural y académico que han procurado la Fundación y el Club.

¿Qué facilidades brinda la Posada?

Las instalaciones están muy bonitas, los dormitorios, comedor, cocina, baños, en fin. Nosotros estamos en necesidades básicas, alimentación, poderles dar dónde quedarse, medicamento, tenemos un médico de atención de primer nivel (familiar), no operamos como hospital pero se tiene el cuidado que requiere una persona adulto mayor, una vigilancia. Es poco el que tiene algún sistema de salud, por lo que se les registra en el sistema de gobierno en  caso que necesiten algún apoyo hospitalario.

Tenemos diferentes tipos de servicio; uno es de larga estancia, la Casa Hogar, y otro es el Club de Medio día, que pueden ir a desayunar, comer o cenar, y pueden ir un día o todos los días, es un espacio abierto. Otra parte es el área de ambulatorios, que son compañeros que por alguna necesidad de trabajo o salud viajen al D.F. y a veces no tienen recursos, llaman para ver que haya cupo para que lleguen a la Posada, se quedan a dormir, se bañan, comen.

También se dan capacitaciones, cursos de computación, espacios para lectura, oratoria, hay una serie de talleres, y también entre ellos se capacitan porque hay algunos como el de pintura en tela y el de manualidades entre ellos mismos, lo que fortalece el tejido comunitario.

¿Qué ha sido lo más difícil que le ha tocado vivir en la Posada?

La parte humana. La despedida de la gente que conoces, que te encariñas y que convives con ellos, esa es una pérdida emocional muy fuerte que no calculamos. Estuvimos pensando en qué padre el poder apoyar, pero sí es duro porque involucras los sentimientos, pero tratamos de pensar que aligeramos el camino de mucha gente que lo necesita.

¿Y las satisfacciones?

Sentirse útil, saber que con lo que puedes estás ayudando con tu esfuerzo, pones el 100% y siempre se debe poner más y siempre se debe hacer más, pero faltan recursos. Aunque ponemos el mayor esfuerzo que tenemos y la energía que tenemos y el entusiasmo, el amor y la procuración de hacerlo de en una manera adecuada de capacitarnos.

¿Cuál sería la invitación para nuestros lectores?

Que se acerquen a la Posada de Periodista, siempre se va a enriquecer su vida si platican con personas con tanta experiencia e inteligencia como es el perfil de gente que está con nosotros; siempre se necesita, y son ellos los que nos ayudan a sabernos útiles y a llenarnos de experiencia.

Sabemos que la vida está difícil para comprometerse quizá a todos los días a un voluntariado, pero a lo mejor destinar un día para ayudar, apoyarnos de alguna manera o también ver cómo trabajamos y colaborar económicamente, que también hace mucha falta, tenemos recibos deducibles de impuestos.

Apoyar, una ayuda nunca es mínima porque las necesidades son por todos lados, y simplemente la intención y el acompañamiento es muy importante para todos pero más para quienes nos han dado tanto con su vida.

 

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