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Recuperan metales de alto valor a partir de residuos industriales

La contaminación generada por los residuos de las industrias metal-mecánica y minera motivó a investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (Cideteq), ubicado en Querétaro, a diseñar un método para neutralizarlos y, al mismo tiempo, extraer de ellos productos con valor agregado, por ejemplo, algunos metales de alto valor económico para que resulte rentable su extracción.

El tratamiento desarrollado en Cideteq ha permitido que las empresas de dichos sectores obtengan algunos beneficios de sus desechos, eviten contaminar el ambiente y se ahorren los gastos que implica el traslado a los sistemas de confinamiento, donde los residuos se separan y concentran en volúmenes reducidos.

“Mediante un complejo proceso electroquímico es posible recuperar cobre y otros metales, a partir de grandes cantidades de soluciones ácidas que pueden reutilizarse sin problemas; éstas, por lo general, se usan en los procesos de producción y extracción de metales”, señala el maestro Federico Manríquez Guerrero, titular del proyecto.

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Los residuos de los sectores metalmecánico y minero representan una fuente de contaminación, ya que contienen sustancias tóxicas, metales pesados (cadmio, cobre, cromo, plomo, mercurio, níquel, plata y zinc), materiales reactivos y sólidos suspendidos. De ahí la necesidad de someterlos a un tratamiento que cumpla con las normas nacionales e internacionales.

“Primero evaluamos el tipo de desecho con la finalidad de detectar el manejo más adecuado, lo que depende de su origen y concentración de metales; si estos últimos poseen un valor interesante se busca recuperarlos. Aunque si no es posible se les somete a un proceso que los estabiliza para que no causen deterioro ambiental”, explica el investigador.

Tradicionalmente, los sectores metal-mecánico y el minero someten los residuos a un procedimiento de neutralización, el cual consiste en agregarles cal u otro agente neutralizante. Como resultado, se generan lodos que, por lo regular, se llevan a un sistema de confinamiento o se almacenan en espacios abiertos. Sin embargo, cuando llueve comienzan a filtrarse en el subsuelo y contaminan los mantos freáticos (agua subterránea).

Asimismo, las aguas ácidas que contienen reaccionan con los minerales, produciendo soluciones que pueden acarrear elementos tóxicos al ambiente, como arsénico y cianuro; además, pueden generar desde algunos efectos menores, como decoloración local de suelos y drenajes con precipitación de óxidos de hierro, o bien llegar a una extensa contaminación de sistemas de aguas.

Es necesario que las empresas adquieran conciencia al respecto, modifiquen sus procedimientos y pongan en práctica alternativas de tratamiento más eficientes, amigables con el ambiente, que les permitan obtener un ahorro considerable y eviten la saturación de los “cementerios de residuos”.

 

Agencia ID

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