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Prueban con éxito bioinsecticida creado por científicos mexicanos

La pérdida de las cosechas de hortalizas a causa de plagas motivó a un grupo de expertos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Unidad Irapuato, a trabajar en el desarrollo de un bioinsecticida que estará formulado con virus capaces de infectarlas para lograr su exterminio.

Lo anterior es posible gracias a una nueva técnica llamada biobalística, la cual es aplicada por el doctor Jorge Ibarra Rendón y su grupo de trabajo, adscrito al Laboratorio de Bioinsecticidas del Cinvestav Irapuato. Se trata de un novedoso método de transferencia de genes, cuyo objetivo es crear organismos modificados para mejorar el producto que se aplicará en las zonas de cultivo. “Estamos desarrollando virus más potentes y virulentos que los existentes, a fin de incrementar la eficacia del insecticida biológico”, explica.

De acuerdo con el investigador, los bioinsecticidas son amigables con el ambiente y se han convertido en una buena opción para controlar las plagas, pues sólo afectan a éstas directamente sin representar riesgo alguno para el cultivo, el ser humano ni los animales domésticos, a diferencia de los insecticidas químicos, cuyo espectro de toxicidad es amplio.

“En efecto, este control biológico se basa en el uso de ‘enemigos’ naturales, depredadores o microorganismos que atacan a los lepidópteros causantes de los daños de las hortalizas, por lo que son muy específicos a cada uno y no hay forma de que afecten a otro ser vivo”, detalla.

Existe una gran diversidad de plagas que atacan las cosechas, especialmente en la zona del Bajío. “Sin embargo, son dos las más agresivas y suelen alimentarse de las hojas y el conjunto floral del brócoli y la coliflor, así como de la col”, informa el especialista. Y agrega que pertenecen al orden de los lepidópteros; uno de ellos es Plutella xylostella, conocida como palomilla dorso de diamante, y Trichoplusia ni, también llamado gusano falso medidor de la col.

Como cada plaga es exterminada por un virus específico, “el destinado al gusano falso medidor no le hará daño alguno a la palomilla dorso de diamante, y viceversa, debido a su alta especificidad, lo que eventualmente resulta benéfico para el medio ambiente y la salud”, apunta Ibarra Rendón.

“Es lamentable que en México no existan fabricantes de bioinsecticidas a base de virus y bacterias cuando es uno de los países que más los consume. De ahí que una vez culminado el proyecto, lo que podría ocurrir en el segundo semestre del 2014, se pretende introducir el producto al mercado si alguna empresa se interesa en fabricarlo y comercializarlo”, acota el investigador del Cinvestav.

La presente investigación, que cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a través de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogen), considera aspectos de inocuidad alimentaria con el fin de que los productores nacionales resguarden sus cultivos y puedan competir en el mercado al generar alimentos sin residuos de plaguicidas.

 

Agencia ID

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