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Reflexión II: “Es que acaso”

Es que acaso, no ha de llegar el día…

Cuando no perciba el perfume de tus flores.

Y en mí rostro aparezca la nostalgia de un mundo intensamente vivido.

Ahora, por qué no predestinarnos a un futuro ilimitado.

 

O es que acaso, tus futuros anhelos no serán también tan solo míos.

En ilusiones compartidas y entrelazadas ¿solo conmigo?

¿No serás tan sólo Tú? con quien entretejeré mi historia.

¡Tabernero! traiga más vino a mi mesa.

 

O es que acaso, sólo seré en Ti, una imagen que se olvida.

Dónde, en dónde estás Tú, para no perderte.

Para encontrarte allí, en dónde mis pasiones amorosas te arrebaten.

¡Tabernero! llene mi tarro de vino, para incendiar aún más, el amor por el que vivo.

 

O es que acaso, ha llegado el hastío a nuestras vidas.

De ser así, protagonicemos la vida y partamos cuando la lluvia acabe.

Emprendamos el viaje por una senda desconocida, para vivir lo no vivido.

Yo eternamente embelesado y Tú, siempre compartiendo mi destino.

 

O es que acaso, no vendrás conmigo al infinito.

En una búsqueda de ensueños que nos unan suavemente.

¡Sin duda! han sido tiempos de dicha e infortunio.

¡Tabernero! de prisa, más vino y llene presto este vaso vacío.

 

¿Debo preguntarme ahora? si existe la dicha en los enamorados.

Entonces ¿Por qué sangra mi corazón con tu presencia?

En un dolor que ansío, porque eres esencia que llena mis vacíos.

¡Tabernero! traiga más vino, del bueno y del más fino.

 

Es que acaso ¿no hay ya vino que calme ésta sed que no se hastía?

Vamos pues ¡Tendero! traiga más vino a mi tarro vacío.

Sirva Usted otra vez, que quiero brindar por Ella.

Ella, que es luz en el atardecer de mi destino.

 

M. en C. Héctor Lugo

Mundo de Hoy

Sección: Terra Nostra

 

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