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La lucha vs SIDA, tiempo de cambiar el juego

Desde que se diagnosticaron los primeros casos en Estados Unidos en 1981, ha habido momentos clave en los 32 años de historia de la lucha contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), por supuesto uno crucial fue cuando se descubrió que era causado por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), otro fue cuando se empezó a promover el uso del condón como la mejor alternativa para prevenirlo, un tercero 1996 cuando finalmente se dio a conocer globalmente que la terapia antirretroviral altamente activa, lograba que de ser el SIDA un diagnostico irremediablemente de muerte, se podía transformar en una enfermedad tipo crónica logrando que las personas con VIH recuperaran la salud aún en estadios avanzados y tuviesen una larga y productiva vida. El nuevo momento clave se da recientemente en el 2011, con la publicación del estudio HPTN052, en el que se demuestra como este mismo tratamiento antirretroviral (ARV) además de evitar que las personas mueran a causa del SIDA, logra disminuir en un 96% la posibilidad de que los transmitan a otras. Es decir los antirretrovirales tienen un doble efecto, como tratamiento y como prevención.

Para lograr disminuir la posibilidad de transmitir el virus a otras personas, la persona con VIH requiere tener adherencia al tratamiento y lograr que los estudios de laboratorio demuestren que logró una carga viral indetectable, que de hecho, es la forma en que rutinariamente un médico sabe si el tratamiento está teniendo un efecto benéfico en el paciente.

Este nuevo descubrimiento nos abre un nuevo reto, ya que a nivel mundial de acuerdo a ONUSIDA existen 35 millones de personas viviendo con el VIH y solo 10 millones de ellas (menos de la tercera parte) reciben este tratamiento, es decir existen 25 millones que potencialmente continúan transmitiendo el virus y esa es la principal razón por la cual la epidemia no se ha controlado y sigue creciendo; en el caso de México, las estimaciones oficiales del CENSIDA es que en México son entre 180,000 y 220,000 quienes ya tienen el virus y de ellos quienes reciben el tratamiento ARV son 85,000, es decir entre 53% a un 61% del total de personas con VIH en nuestro país no tienen tratamiento.

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Entonces ¿qué debiéramos hacer para que la gran mayoría de las personas con VIH en el mundo y en México tengan tratamiento y en consecuencia el control virológico necesario para detener la epidemia?, La respuesta es: cambiar las reglas del juego en la forma como abordamos y definimos la lucha contra el SIDA; redefinir prioridades de tal forma que estas sean: 1ro) Promover y facilitar el acceso voluntario a las pruebas rápidas de detección del VIH, incrementando significativamente el porcentaje de personas con VIH que conocen su status serológico; 2do) Desarrollar estrategias efectivas para que quiénes resultan positivos al VIH lleguen realmente a los servicios que otorgan atención en VIH; 3ro) Retención de pacientes, es decir asegurar que el mayor número de quiénes finalmente llegaron a los servicios de atención en VIH continúen en ellos; 4to) Inicio temprano del tratamiento ARV, al igual que ya lo anunciaron Francia y posteriormente Brasil, el Gobierno debe modificar sus guías para inicio de tratamiento, de tal forma que las personas lo inicien lo más tempranamente posible y no se tenga que

esperar a que sus sistema inmunológico se deteriore y en muchas ocasiones el paciente, debido a que no se le ofrece tratamiento ya no regresa al servicio sino hasta que ya está en estadios avanzados de su enfermedad o incluso en otras ocasiones se pierde para siempre o muere; 5to) Desarrollar diversas estrategias, especialmente médicas, de adherencia al tratamiento y de procedimientos para que la persona en tratamiento ARV, obtenga y sostenga la supresión viral.

Para lograr los 5 puntos anteriores, lo cual se le conoce internacionalmente ya como la “cascada del tratamiento”, se requiere que además de la voluntad política para llevarlo a cabo, todos y todas quienes estamos involucrados en esta lucha: funcionarios, comunidad médica, personal de salud, ONG, grupos organizados de personas que viven con VIH, industria farmacéutica, medios de comunicación, etc, veamos en una misma dirección, la dirección donde si, si es posible detener esta epidemia y la ciencia tiene actualmente las herramientas para hacerlo.

 

* Médico Cirujano por la UNAM, con dos Maestrías por la Universidad de Harvard, es actualmente Embajador Global de AIDS Healthcare Foundation, fue también Director General del Centro Nacional para la Prevención del SIDA en México y Director Fundador de la Clínica de VIH-SIDA Condesa de la Cd de México

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