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¿En qué creen los niños mexicanos?

  • Siguen creyendo en los ideales de siempre, tienen entusiasmo por aprender, les ilusiona el futuro, no obstante con la visión de los adultos esto puede terminarse.
  • Un niño que no cree en su entorno vivirá frustrado y deprimido: será un adulto con problemas emocionales.

La mente infantil no ha cambiado tanto en los últimos años. El juego, los ideales, los afectos, las ilusiones por el futuro, el entusiasmo por aprender, la capacidad de asombro y la fe en sí mismos y  en los demás – principalmente en sus padres – son el resultado de tener una niñez sana, emocionalmente hablando. Pero cuando los niños están deprimidos, preocupados, angustiados o ansiosas, las creencias se transformarán en pesimismo, frustración, miedo a perder a los seres queridos, falta de confianza en sí mismos, hostilidad y agresión.

A decir del la directora del Centro de Especialización de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI), la Dra. Claudia Sotelo Arias, los niños en términos generales calcan las creencias de su padres. “El pesimismo que asumimos de la vida se verá reflejado de inmediato en nuestros hijos. Si no creemos en nuestro país, si devaluamos las instituciones no solamente políticamente hablando, sino el matrimonio o la vida en pareja, e incluso a nuestra propia familia, los niños pequeños creerán que viven en un mundo en donde a lo mejor nada vale la pena. Eso es muy negativo porque más tarde desarrollarán todas las patologías emocionales y más agudas de las que actualmente vive una parte considerable de la niñez mexicana”.

Por ejemplo, la especialista sostuvo que si los padres de familia están reiteradamente comentando que los maestros en el país tiene ciertas características negativas, los niños devaluarán a sus profesores. “Yendo más al fondo estamos restando credibilidad a las autoridades y eso generará tarde o temprano niños y jóvenes sin disciplina y con conflictos para subordinarse. No se trata de mentir: la idea es respetar esta etapa que está basada en creer. De lo contrario tendremos adultos frustrados y en los que germinará la depresión y la frustración”, dijo.

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Con base en datos obtenidos en la clínica de CEEPI se tienen las siguientes conclusiones:

Niños con menos de ocho años:

  • Creen en sus padres principalmente.
  • Creen en México.
  • Creen en sus escuela, en sus maestros.
  • Creen en un ser superior, Dios de cualquier religión.
  • Creen en Santa Claus y en los Reyes Magos.
  • No les interesa la política, aún no la entienden.

Los mayores de nueve años y hasta 12 de años de edad dejan de creer:

  • Manifestaron que México es un país que tiene muchos problemas.
  • Consideran que la educación en México no es buena y tiene una imagen negativa de sus maestros.
  • No le tienen confianza a los policías.
  • Creen que Dios es bueno, pero de la Iglesia tienen algunas reservas.
  • En general son desconfiados del prójimo: conocidos, vecinos, gente que ven en la calle.
  • Tiene un muy mal concepto de los políticos en términos generales.

Creen en sus papás pero con sus reservas. Muchas veces observan que son incongruentes: por ejemplo, un padre que se dice responsable pero que falta mucho a su empleo y miente a sus jefes diciendo que está enfermo.

Piensan que no seguir las reglas es malo: no respetar semáforos, por ejemplo, pero les divierte que sus padres lo hagan, lo cual constituye otra incongruencia.

Cabe señalar que esta información fue obtenida en la clínica de servicios psicológicos de CEEPI. No marca tendencias ni opiniones sólo la percepción que tienen algunos niños en sesiones de juego.

Mayores informes en www.ceepi.mx .

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