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Realizar ejercicio es fundamental como parte del tratamiento de enfermedades

El ejercicio físico es esencial en el programa de tratamiento de las enfermedades que nos aquejan, y lo importante es que el impacto es inmediato cuando se realiza y cumple al pie de la letra.

Algunos estudios de rendimiento  a nivel mundial avalan lo siguiente: el ejercicio sostenido por más de 1 año, es capaz de retrasar la aparición de daño micro vascular a nivel de riñón, retina y nervios hasta por 4 años.

Asimismo, llevar un ejercicio idóneo reduce la aparición de diabetes en un 58 por ciento; y cuando este ejercicio conduce hacia una pérdida de peso al menos mayor al 7 por ciento y se mantienen el adiestramiento físico por 5.7 años, el paciente se verá beneficiado por 10 años.

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Pero ¿qué es el ejercicio?

Un tipo de actividad física que es planeada, estructurada y repetida. Lo hay de dos tipos: aeróbico y de resistencia. El primero mejora el control cardio-metabólico; el segundo, entre otras cosas, la salud ósea y muscular. El ejercicio por sí mismo reduce el riesgo cardiovascular en  un 40 por ciento.

Los ejercicios aeróbicos son caminar, nadar, bicicleta, o trotar, involucrando al menos 5 grupos musculares por al menos 10 minutos seguidos, sin sobre pasar el 70 por ciento de la frecuencia cardiaca máxima. Los niños por ejemplo requieren de al menos 60 minutos de actividad diaria y no más de 2 horas de actividad sedentaria.

Para iniciar hay que considerar  periodos cortos y de baja intensidad de  5-10 min/día  varias veces al día, sesiones cortas, hasta incrementando tolerancia (actividad con frecuencia cardiaca de 40%).

En aquellos adultos inmensamente sedentarios convienen más los ejercicios de resistencia, 3 veces por semana o el ejercicio aérobico supervisado en baja intensidad y tiempo con incremento lento y progresivo tanto en la intensidad como en la duración.

La especialista manifestó que en algunos de los padecimientos con contraindicación  para el ejercicio son los hipertensos descontrolados,  neuropatías autonómicas y periféricas por diabetes severas; problemas en pies severos; retinopatía proliferativa con riesgo de hemorragia vítrea; y desprendimiento de retina.

El autocuidado prevendrá la presentación de enfermedades, o si están presentes avisará sus complicaciones agudas y reducirá los riesgos de complicaciones crónicas.

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