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Las Adicciones en las Mujeres. Un capítulo que debemos cerrar…

Por: Dra. Guadalupe Ponciano Rodríguez

Ellas.mx.- Si bien todos sabemos que el consumo de drogas tanto legales como ilegales constituye un complejo problema de salud, crónico y recurrente para hombres y mujeres de todas las edades y condiciones sociales, en la población femenina el abuso de drogas puede presentar problemas especiales debido a su condición biológica de una mayor vulnerabilidad, así como por los roles sociales de género que se le han adjudicado. 

Desafortunadamente, los resultados de distintas encuestas realizadas en nuestro país, reflejan que el consumo de tabaco, alcohol, drogas ilegales y drogas de uso médico ha aumentado a través del tiempo entre las mujeres y que actualmente hay una preocupación importante por el inicio a edades cada vez más tempranas del consumo de sustancias psicoativas. 

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Es importante enfatizar que a pesar de que ese incremento se ha documentado epidemiológicamente, existe un subregistro muy importante. Esto se debe, en parte a la falta de estudios sistemáticos sobre mujeres en el área de las adicciones. Pero en el caso específico de la mujer, intervienen también factores ligados a la incomprensión sobre el tema de la adicción, y a las expectativas sociales que rodean a la mujer; por ejemplo sabemos que las mujeres adictas a alguna droga acuden a solicitar ayuda profesional casi 10 años después que los hombres, debido a la estigmatización que representa ser una “mujer adicta”.

A pesar de esta situación, los datos de consumo, estadísticas e informes recopilados en estos últimos años sobre el consumo de drogas a nivel general son suficientes para percibir notables diferencias en el hombre y en la mujer: en los factores de inicio, en las formas de consumir, en los patrones de uso y mantenimiento, en el tipo de adicciones, las dosis y cantidades, causa de recaídas, etc. 

Los hábitos y conductas de riesgo hacen que con mayor frecuencia la mujer tenga que enfrentarse a problemas de salud por consumo de tabaco, alcohol, medicamentos como ansiolíticos e incluso drogas ilegales. Las mujeres son más vulnerables a los efectos de las drogas y en consecuencia su salud se verá más severamente afectada y en un periodo más corto de tiempo por el abuso intensivo de cualquier sustancia. 

Por otro lado, se sabe que las mujeres consumen sustancias en menor proporción que los hombres, pero presentan un índice de problemas desproporcionadamente mayor a su nivel de consumo. Asimismo, la adquisición de las drogas representa para la familia un desembolso importante, ya sea porque la misma mujer las adquiere o lo que ocurre con mucha frecuencia que sea el padre, el marido ó los hijos quienes lo hacen, cayendo en la codependencia que lleva en muchos casos a desarrollar una conducta permisiva y sobreprotectora con el hijo/a y la pareja, lo que no permite a éstos asumir la responsabilidad de sus acciones y obstaculiza el proceso de recuperación. 

Se pueden mencionar como factores de riesgo más comunes que pueden poner a la mujer en riesgo de consumir sustancias adictivas los siguientes: 

–  El trabajo doméstico cuando éste es asumido como una obligación y no como una opción personal lo cual limita a la mujer la posibilidad de desarrollarse en otros aspectos de su vida. En cambio, el trabajo extradoméstico remunerado deviene un factor de protección para la mujer sobre todo cuando ellas encuentran en esta actividad una satisfacción en lo que llevan a cabo.

–  Los conflictos continuos con la pareja (discusiones, violencia doméstica…).

–  La situación familiar (separación, divorcio, problemas económicos…).

–  La ausencia de redes de soporte (amigos/as, familia, trabajo, etc.).

–  El síndrome del nido vacío, el alejamiento de los hijos/as del hogar…

–  El estrés, debido a que la mujer asume múltiples roles sin contar, en muchos casos, con el soporte social necesario.

–  Las relaciones sexuales no satisfactorias.

–  El uso inadecuado del tiempo libre y del ocio.

–  La falta de posibilidades para estudiar o trabajar.

–  La presión de la pareja para que no trabaje.

–  El fracaso escolar, desarraigo laboral, insatisfacción personal, vulnerabilidad social…

–  La carencia de información sobre los efectos y consecuencias del consumo de drogas.

–  Acoso o abuso sexual: muchas mujeres que consumen drogas manifiestan haber sido víctimas de acoso o abuso sexual inclusive de violaciones por parte de un familiar cercano y realizan esta ingesta de drogas muy probablemente como un mecanismo de defensa, así como muchas de ellas se automedican para aliviar los sentimientos de ansiedad, culpa, miedo y cólera que son resultado de la violencia.

De acuerdo a datos del Consejo Nacional Contra las Adicciones (CONADIC),  las drogas más utilizadas por las mujeres son: 

ALCOHOL- una mujer por cada 11 hombres desarrolla síndrome de dependencia al alcohol. La Encuesta Nacional de Adicciones (ENA, 2011), también arrojó información preocupante: la dependencia a la bebida entre los hombres se duplicó, mientras que en las mujeres se triplicó.

DROGAS ILEGALES: La prevalencia de drogas principalmente marihuana y cocaína en la mujer aumentó de 2.1% a 3.0%

DROGAS DE USO MÉDICO: Las mujeres indican utilizar psicofármacos para calmar entre otras condiciones, la tensión producida por la situación psicosocial en que vive y a su estado de discriminación, en el más amplio sentido del término.

TABACO- Aunque entre los adultos siguen fumando más los hombres en una proporción 2:1, en los adolescentes esta relación es 1:1 entre los adolescentes, lo que indica un incremento importante del tabaquismo entre las jóvenes.

En conclusión, podemos decir que los efectos de las drogas en las mujeres son devastadores tanto desde el punto de vista físico como desde el aspecto familiar y social. Ojalá las jóvenes no se iniciaran en el consumo de sustancias psicoactivas, de la manera en que lo están haciendo y las mujeres que saben que tienen un problema de adicción no tarden tanto en pedir ayuda profesional. El capítulo de las mujeres y las drogas debe cerrase, y entre más pronto mejor…

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