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Un porcentaje bajo de mexicanas recurren a la reconstrucción mamaria

CancerdeMama.mx.- En ciudades como Washington, D.C.,  el 80 por ciento de las mujeres mastectomizadas optan por la reconstrucción mamaria luego de la mastectomía. En México, el porcentaje es menor al 15 por ciento.

Luego de someterse a mastectomía por cáncer de mama, son pocas las mujeres mexicanas que recurren a la reconstrucción, a pesar del impacto favorable en su autoestima que la decisión puede tener en sus vidas, señalaron especialistas.

El Dr. Mauricio Erazo indica que la reconstrucción de la mama, tras un padecimiento de cáncer, es uno de los procedimientos quirúrgicos actuales más seguros y gratificantes dentro de la cirugía plástica, ya que le permite a la paciente retomar su vida normal.

Para el Dr. Ernesto R. Sánchez Forgach, cirujano oncólogo especialista en patología  mamaria, las razones de no realizarse una reconstrucción mamaria tiene que ver con cuestiones económicas, de educación y de la falta de acceso a una atención integral, es decir, un cirujano oncólogo especialista en mama y un cirujano reconstructor con especialidad en mamas.

Lamentablemente en México el porcentaje de cirugías de reconstrucción mamaria tras una mastectomía es muy inferior a otras naciones como Estados Unidos, países de Europa y Sudamérica.

El Dr. Erazo, especialista en cirugía plástica y reconstructiva, dijo que en la actualidad el desarrollo de nuevas técnicas posibilita a la mujer que tuvo una mastectomía crear una mama muy similar en forma, textura y características a la no operada.

Casi todas las mujeres mastectomizadas pueden, desde el punto de vista médico, considerarse candidatas para reconstruirse la mama, la mayoría de ellas a la vez que se quita la mama. La candidata óptima es aquélla a la que se le puede eliminar completamente el tumor durante la mastectomía. Cuando la mama se reconstruye a la vez que se realiza la mastectomía (técnica denominada reconstrucción inmediata), la paciente se despierta de la intervención con un contorno mamario adecuado, evitando la experiencia de verse con la mama amputada; el beneficio psicológico de esta técnica es claro. 

En algunos casos, sin embargo, la reconstrucción puede o debe posponerse (técnica denominada reconstrucción diferida). Algunas mujeres no se sienten cómodas hablando de la reconstrucción mientras intentan adaptarse al hecho de haber sido diagnosticadas de un cáncer de mama; otras simplemente no desean más intervenciones que las estrictamente necesarias para curar la enfermedad. Otras veces, el empleo de técnicas más complejas de reconstrucción hace aconsejable retrasar la reconstrucción para no extender excesivamente la intervención. Si existen problemas médicos asociados, como obesidad, hipertensión, también puede ser necesario retrasar la reconstrucción.

La reconstrucción mamaria tiene como fin recrear una mama de aspecto natural, incluyendo la areola y el pezón, así como eliminar la necesidad de utilizar prótesis externas de relleno para vestir prendas como trajes de baño o escotes y rellenar el hueco o deformidad que puede quedar en el tórax luego de la operación. 

La mayoría de las mujeres con cáncer de mama que han sido reconstruidas, mejoran la imagen percibida por ellas mismas lo que les facilita una mayor estabilidad emocional; se enfrentan de una forma más positiva a la enfermedad y llevan una vida social y sexual más activa.

La reconstrucción inmediata es cuando la paciente, después de ser sometida a una mastectomía, se le reconstruye inmediatamente el montículo mamario. Este tipo de cirugía depende del estadio clínico de la paciente, no se recomienda realizar la reconstrucción en estadios avanzados de la enfermedad para dar prioridad al manejo oncológico.

La reconstrucción diferida, por lo contrario, se hace en cualquier otra etapa después de realizarse la mastectomía y puede ser meses e incluso años, es decir cuando la paciente tenga el deseo y se encuentre libre de enfermedad por las valoraciones oncológicas

Entre las técnicas más utilizadas en la reconstrucción mamaria  están las que se realizan con tejidos propios que pueden tomarse de la espalda, abdomen o de alguna zona del cuerpo; y con colgajos autólogos -segmentos de piel, grasa y/o músculo extraídos de otras partes del cuerpo-; sin embargo también se realizan reconstrucciones con materiales aloplásticos como el uso de expansores o prótesis de silicón.

Prácticamente toda mujer que ha sido mastectomizada puede someterse a una reconstrucción mamaria. No obstante pueden existir ciertos riesgos que deben ser conocidos antes de someterse a esta intervención. Éstos serían los propios de cualquier cirugía, como hematomas, cicatrices patológicas o problemas anestésicos que, aun siendo poco probables, siempre cabe una mínima posibilidad. Así mismo, las mujeres fumadoras deben saber, que el tabaco puede ocasionar problemas de cicatrización y tener un periodo de recuperación más prolongado. 

Si en la reconstrucción se emplean implantes, existe una mínima posibilidad de que se infecte, normalmente en la primera o en la segunda semana tras la intervención. En algunos de estos casos, puede ser preciso retirar temporalmente el implante, pudiendo colocarse de nuevo más adelante. 

Debe quedar claro que la reconstrucción no tiene efecto en la recurrencia de la enfermedad de la mama, ni interfiere con el tratamiento de quimioterapia o radioterapia, aunque la enfermedad recidive. 

Finalmente, los especialistas comentaron que la reconstrucción mamaria es parte del manejo multidisciplinario que se ofrece actualmente en todo el mundo a las pacientes con cáncer de mama, el cual incluye un cirujano oncólogo, oncólogo clínico, radioterapeuta, psicólogo, nutriólogo, rehabilitador físico y el cirujano reconstructivo.

 

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