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Debe ser reconocido el trabajo de las mujeres

Mundodehoy.com.- En el marco del Día del Trabajo, celebrado el pasado primero de mayo, el Instituto Nacional de las Mujeres considera fundamental reconocer la contribución de las mujeres en el desarrollo del país y reitera la urgencia de hacer realidad el equilibrio del trabajo doméstico y del cuidado en los hogares, pues la participación de las mujeres en las actividades económicas es indispensable para construir mejores posibilidades para las siguientes generaciones, a fin de alcanzar un México más justo e igualitario para todas y todos.

Las políticas de no discriminación, de redistribución del trabajo del hogar, de conciliación vida familiar, laboral y personal, de eliminación de la violencia en el trabajo, así como las orientadas a la profesionalización y la capacitación de jóvenes y adultas, aunadas a un cambio cultural que erradique los estereotipos de género, son fundamentales para la cristalización de relaciones en igualdad.

La participación de las mujeres en el trabajo remunerado sigue estando por debajo del de los hombres: de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, 2014), 76 de cada 100 hombres y 42 de cada 100 mujeres participaban en actividades económicas en nuestro país. Esto se debe a muchos factores como la discriminación en el acceso al empleo o en la remuneración; la falta de oportunidades de ascenso y de flexibilización de las condiciones de trabajo; y la insuficiente oferta de servicios de estancias infantiles.

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Con ello se observa que además de participar en menor proporción en el trabajo remunerado, las mujeres laboran menos horas que los hombres -en gran medida como consecuencia de las responsabilidades familiares que tradicionalmente se les asignan, y esta situación impacta directamente en sus ingresos. De acuerdo con la misma encuesta, ellos trabajaron en promedio 44.8 horas a la semana y ellas 37.3.

Las labores que desempeñan las mujeres son en muchas ocasiones una extensión del trabajo doméstico, lo que reduce la posibilidad de desarrollarse en otros sectores de mayor remuneración. Del total de las mujeres ocupadas, el 25.6 por ciento percibe hasta un salario mínimo y el 30.7 de uno hasta dos salarios mínimos. La suma de estos porcentajes representa casi la mitad de la población femenina ocupada. Además de los bajos salarios, enfrentan también otras desventajas, por ejemplo: 57.6 por ciento no recibe ningún tipo de prestación en su empleo.

La carga de trabajo de las mujeres es mayor, pues al mismo tiempo que cumplen con sus actividades remuneradas se ven obligadas a realizar una serie de tareas para el mantenimiento de su hogar y el cuidado de hijos e hijas, personas adultas mayores y personas enfermas. Esto se ve reflejado en la tasa de participación de mujeres y hombres en el trabajo doméstico no remunerado (es el que no recibe un salario por hacerlo) que es de 96.4 por ciento para ellas y 64.6 por ciento para ellos (ENOE, 2014). A pesar de que este tipo de trabajo es un elemento básico para el bienestar de los hogares y de que facilita la realización del trabajo remunerado, es menospreciado y no es reconocido como un trabajo por la sociedad en general.

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