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El cáncer de mama y sus efectos en la conducta de los pacientes

Por: Psic. Alejandra Platas, Dra. Cynthia Villarreal, Psic. Victoria Ortega, Psic. Cristina Aguilar 

CancerdeMama.mx.- Por muchos años las pacientes con cáncer de mama han reportado cambios en múltiples áreas cognitivas, pero fue hasta la década de los 90 que se le prestó atención a este fenómeno. Se ha reconocido que existen múltiples aspectos del cáncer de mama y de su tratamiento que afectan el funcionamiento cognitivo. Las alteraciones más agudas se presentan en pacientes que están recibiendo quimioterapia y/o terapia hormonal; sin embargo, más del 83% de las pacientes sobrevivientes de cáncer de mama  continúan reportando algún tipo de queja cognitiva posterior al tratamiento.

Los estudios  realizados han reportado que la quimioterapia y la terapia endócrina tienen un impacto negativo en el desempeño cognitivo, con cambios a corto y a largo plazo en múltiples áreas cognitivas. Estos son algunos de los síntomas que se pueden presentar: 

•Pérdida de memoria.

•Olvido de  cosas comunes.

•Dificultad para poner atención.

•Problemas de concentración. 

•Dificultad para recordar palabras comunes.

•Problemática en adquirir nuevos aprendizajes.

•Dificultad en la planificación de la vida diaria.

•Dificultad para recordar detalles como nombres, fechas y eventos importantes.

•Dificultad en hacer más de una cosa a la vez.

•Toma más tiempo que antes terminar las mismas  actividades. 

En general, la quimioterapia afecta la memoria de trabajo, las  fluencias verbales y la velocidad de respuesta, mientras que la hormonoterapia parece afectar la velocidad de procesamiento, la atención y la memoria tanto verbal como visual. Sin embargo, no se cuenta con información consistente sobre los tipos de tratamientos específicos que perjudican la cognición, ni sobre el impacto del tratamiento instaurado de forma secuencial. Igualmente son pocos los estudios que han considerado la reserva cognitiva previa al tratamiento, que representa la capacidad cognitiva innata y desarrollada, que está influenciada por varios factores como lo son la edad, la educación, el nivel ocupacional y el estilo de vida.

La edad es considerada un factor de riesgo establecido para el deterioro cognitivo. Se ha especulado que los adultos mayores pueden ser más vulnerables a los efectos cognitivos adversos a los tratamientos contra el cáncer. Sin embargo, las mujeres más jóvenes con estudios superiores reportan quejas cognitivas persistentes después de la quimioterapia a pesar de tener un desempeño promedio en las evaluaciones neuropsicológicas.  Una posible explicación es que las mujeres más jóvenes con niveles altos de reserva cognitiva pueden percibir cambios en la capacidad cognitiva, aunque sean capaces de mantener el rendimiento en pruebas neuropsicológicas mediante la utilización de circuito cerebrales alternos. 

A menudo las pacientes notan  dificultades, pero desaparecen rápidamente. Otras presentan cambios que son observados a largo plazo; pero por lo general después de un año de tratamiento estos síntomas mejoran en gran medida o desaparecen por completo. Para algunas personas, las alteraciones pueden continuar durante años después de la finalización del tratamiento. 

Actualmente no se  conocen las causas exactas de estos síntomas,  pero se están estudiando con el fin de encontrar alternativas para tratarlo y prevenirlo. Sin embargo, se han detectado diversos factores que pueden causar dificultades cognitivas. Estos incluyen: 

•Estrés 

•Depresión 

•Ansiedad 

•Fatiga y trastornos del sueño

•Medicamentos para el tratamiento de los efectos secundarios 

•Cambios hormonales que resultan de algunos tratamientos para el cáncer de mama 

Es muy importante  que el equipo de atención médica esté enterado de estas posibles alteraciones para así evitar que la calidad de vida de las pacientes se vea afectada. Existen alternativas de tratamiento que pueden mejorar el funcionamiento cognitivo. 

Los especialistas en esta área pueden diseñar modelos de intervención tales como la educación sobre los posibles cambios cognitivos y el desarrollo de estrategias compensatorias para así impactar de forma directa en la prevención y/o disminución del deterioro cognitivo asociado a estos tratamientos en esta población frecuente y especialmente vulnerable. 

Por lo tanto ahora que se conoce que los tratamientos oncológicos tienen efectos sobre el desempeño cognitivo de las pacientes, resulta indispensable incluir a la neuropsicología dentro de las disciplinas que dan atención a pacientes con cáncer con el objetivo de detectar tempranamente las secuelas neuropsicológicas de estos agentes químicos para prevenir el deterioro cognitivo.



 

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