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Totoaba, el pez más caro que la cocaína

Mundodehoy.com.- Hace más de medio siglo las comunidades chinas hallaron una mina en el país para obtener el codiciado “oro azul”. Hoy es un negocio también tocado por el narco y consumido por las élites. El empresario Kam Wing Chan, de 61 años, fue uno de los tantos engranes: su mueblería angelina Kaven Company, en Estados Unidos, traficaba buche de totoaba del Alto Golfo a China, según el caso 14-CR-3662 de la Corte Federal Sur de California.

Este ecotraficante lo pudo obtener al seguir la amplia cadena que da inicio con los pescadores (los que reciben menos dinero) que extraen de Santa Clara o Puerto Peñasco, Sonora; San Felipe o Puertecitos, Baja California. En ese polígono viven las vaquitas marinas, que quedan atrapadas en las redes. Después, traficantes-intermediarios burlan a las policías federal, estatal y a los marinos en la carretera.

Otro modo son brechas en el desierto, según habitantes. Y sigue la ruta narcobuchera: Mexicali-Tijuana-Ensenada. En los primeros dos puntos pasa por las garitas o los aeropuertos internacionales; la tercera, en cruceros que zarpan a San Diego y San Francisco. Llegar a esos puntos desde las reservas requiere de “corrupción”, dice Jorge Figueroa, ex alcalde de San Luis Río Colorado.

Cada buche del pez cuesta entre 500 y 4 mil dólares [en México 8 mil dólares el kilo; en EU, 16 mil, y en Asia, 60 mil], dijo en 2015 la subprocuradora de San Diego, Melanie Pierson. México figura en este escenario: en los últimos 16 años se intentaron traficar desde este país 4 mil 50 buches, equivalentes a 291 millones 600 mil pesos, así como casi 19 toneladas de entero, filete, cola, garganta y hueva —cuyos costos fuera de la carta en restaurantes gourmet alcanzan casi 2 mil pesos para un cuarto de filete—, de acuerdo con un cruce elaborado de ocho oficios de PGR, Profepa y Semar obtenidos vía Ley de Transparencia.

Los aseguramientos se concentran en los pases fronterizos, no en la reserva donde vigilan los marinos, según los reportes. Si los esfuerzos no se intensifican para prohibir las redes totoaberas e impulsar programas de bienestar social para los pescadores, la vaquita marina se extinguirá, alertan en entrevista con El Universal la embajada de Estados Unidos, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Greenpeace, el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (Cirva), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y académicos de la UABC y UABCS.

El subprocurador de Recursos Naturales de Profepa, Ignacio Millán, y Joel González, director de Vida Silvestre en la misma institución, consideran que se trata de revertir “un problema de décadas en un periodo corto”, donde por primera vez hay acciones de “transversalidad”.

En julio de 2016 el presidente Enrique Peña Nieto se comprometió en la Casa Blanca a intensificar la protección. El ministro en Ciencia y Tecnología de la Embajada de EU, Pablo Valdez, menciona que una de las acciones fundamentales es que las aprehensiones deriven en procesos judiciales. Según oficios, desde la veda decretada en abril de 2015 van 72 detenidos –los resultados de los procesos no fueron entregados vía Transparencia y no hay consignación de ellos en sus registros públicos—, donde no se reportan empresarios, altos funcionarios ni redes del crimen organizado.

A pesar del alcance trasnacional, la PGR negó en un oficio tener coordinación con Interpol. “Parecemos los chivos expiatorios”, denuncian por su parte los comités de pescadores de Santa Clara, San Felipe y la etnia Cucapá, quienes afirman que el gobierno protege a las cabezas, pues entregaron a Profepa una presunta lista de los principales cabecillas narcobucheros y aún permanecen libres. Al cierre de esta edición, la PGR y la Semar no atendieron las peticiones de entrevista para conocer su postura.

La totoaba, señala el organismo, es la principal especie que sale de México y su costo ha superado al oro, los diamantes y a la cocaína, cuyo precio de salida es de 2 mil 500 dólares, frente a 8 mil dólares para la totaba, ambos con medida por kilo.

A medida que su economía escaló en los últimos años, la dieta del dragón se volvió exigente. La República Popular de China se convirtió en el mayor consumidor de productos marinos a nivel mundial. Los comensales de las altas esferas sociales no se conforman con camarones azules o langostas para amenizar las bacanales. Su poder adquisitivo los llevó a exigir vejiga natatoria de totoaba, un pez que alcanza los dos metros y se extrae del Alto Golfo (Baja California y Sonora), para ser transportada a través de Mexicali-Tijuana y Ensenada.

Desde esos puntos puede llegar a EU vía terrestre, así como marítima y aérea hacia China, según confirman oficios de Profepa y PGR. Según el reporte La demanda china de productos marinos de lujo y las pesquerías mexicanas 2014, de Caplog Group en colaboración con Defense Fund de México, platillos exóticos como la sopa de aleta de tiburón, pepino de mar y buche de totaba pueden alcanzar un precio de más de 200 dólares el platillo (unos 4 mil pesos).

“Los precios de los productos en presentación seca, tales como el buche, la aleta de tiburón y el pepino de mar, han aumentado más rápido que los precios de especies frescas, congeladas o vivas. El costo del buche es el que más han aumentado: se estima que su precio ha crecido entre seis y siete veces en los últimos cinco a 10 años, mientras que otros productos marinos deshidratados han aumentado alrededor de dos a tres veces en el último año”, señala el informe.

La totaba es una especie protegida e incluida en la lista del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas y en Peligro de Extinción (Cites) que, cuando la pescan, se lleva entre las redes a la vaquita marina (en peligro de extinción y de la que quedan 57, según el Cirva). Pero sus supuestos beneficios afrodisiacos y medicinales —según la medicina tradicional china— han podido más.

En sus crónicas sobre San Felipe, el historiador Ernesto Sosa narra que en la década de los 20 los asiáticos compraban las vejigas para venderlas en Mexicali, las secaban como chicharrón. Su similitud a la corvina amarilla oriental [Bahana] generó una sobrepesca entre 1930- 1940. De acuerdo con el libro Pesquerías globalizadas , en 1945 se capturaron más de 2 mil toneladas y tres décadas después fueron 58. Por ello se declaró la veda. Despúes de 1990 los precios se dispararon.

En febrero de 2016, las autoridades mexicanas y estadounidenses ofrecieron pruebas a China del tráfico ilegal que llegaba a sus puertos. Aceptaron cooperar. Establecieron la firma de una carta de buenas intenciones en 2017 para desarrollar programas conjuntos de vigilancia y protección, recuerda Joel González, funcionario de Profepa, quien detalla que ofrecieron capacitar a oficiales chinos para la detección de totoaba.

A principios de 2016 rechazaron la colaboración, decisión que atribuye a posibles cuestiones políticas o vergüenza por reconocer la problemática. Y aseguró que aún intentan convencer al gobierno de Xi Jinping de apoyar el combate al tráfico ilícito de buche.

Pablo Valdez, ministro de Ciencia y Tecnología de la Embajada de EU en México, afirma que su gobierno mantiene conversaciones diplomáticas con China, pero recalca la necesidad de reconocer el problema y su impacto para generar soluciones multilaterales.

La embajada de China en México rechazó emitir cualquier comentario sobre el tema a este diario. Detenciones arbitrarias En mayo de 2010 se detuvo a dos pescadores en la isla Montague, BC, pues tenían en su poder una totoaba muerta atrapada en su red. 

Fuente El Universal

 

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