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México podría estar entre los primeros 10 lugares a nivel mundial en inversión en investigación clínica.

LaSalud.mx.– Hay un boom de ideas universitarias sobre innovación en salud, pero muchas lamentablemente se pierden porque no hay visibilidad sobre ellas, por eso es importante crear un puente de comunicación entre emprendedores e industria a través de plataformas nacionales.

Así lo propuso el director de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), Cristóbal Thompson, durante el Omnia Health Live Americas.

“Hay que crear una base para consultar universidades y saber qué están haciendo, qué temas hay y en donde también esté la industria, un espacio donde todos sepan qué es lo que está pasando”, sugirió el directivo en el panel “Investigación y desarrollo para transformar el sistema de salud”.

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Sostuvo que el impulso a la innovación no puede descansar exclusivamente en el sector privado o en el público, pues se requiere que ambos trabajen coordinados.

Agregó que otra de las piezas claves para lograr un primer detonador de proyectos es contar con un marco regulatorio riguroso, pero simplificado y ágil, y que los reguladores estén preparados para analizar propuestas completamente innovadoras.

Indicó que tanto la academia como la iniciativa privada deben eliminar la creencia de que el otro “se aprovecha y obtiene más beneficios”. Por ello es fundamental que todas las partes, incluyendo al gobierno, se sienten a dialogar y escuchar las necesidades de cada uno.

Manifestó que hay una gran oportunidad para incrementar la inversión en ciencia y que la Secretaría de Economía tiene un rol fundamental para desarrollar un plan que incluya a la academia y a la iniciativa privada.

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“Hay que tener una hoja de ruta para saber qué hay que hacer en lo que resta del sexenio. Tenemos la ventaja geográfica de estar al lado de país que más invierte en investigación clínica”, expresó.

Precisó que el plan debe tener presupuestos que no varíen dependiendo de una administración federal u otra, porque es una apuesta que durará al menos un par de sexenios.

Señaló que a nivel mundial México ocupa el sitio 29 en inversión en investigación clínica y que se destinan 300 millones de dólares anuales (mdd), sin embargo, Corea invierte unos 699 mdd y está en el lugar número 10.

Confió en que si se da ese apoyo sistemático a la innovación, México podrá ser una potencia y ubicarse entre los primeros 10 lugares porque existe la materia prima, que es la gente.

“Cada peso que se invierte en investigación genera una derrama de 1.64 pesos, y cada puesto de trabajo que se genera en investigación clínica genera 4.4 puestos de trabajo”, ejemplificó.

Dijo que un tercio de los investigadores en México se va a otros países y que el reto para la innovación es justamente evitar esa fuga de talento. “China ha repatriado miles de investigadores desde Estados Unidos y por eso es una potencia”, sostuvo.

Propuso además ubicar al talento mexicano en el extranjero y crear un foro con ellos para intercambiar información y mantener una conexión.

Durante su participación en el foro, el director general de Biograft México, José Raúl Flores, apoyó la propuesta de Cristóbal y propuso además la creación de un registro de clústeres de desarrollo.

Además, dijo que la academia debe entender que no es solo generadora de conocimiento, sino que es parte importante de la economía, y que la iniciativa privada apoya con tecnología y financiamiento.

Indicó que los inversores deben arriesgarse con el emprendedor sin exigir la devolución del dinero si falla el proyecto: “Si ganamos, ganamos los dos, y si por alguna razón no fructifica, bueno pues es parte del negocio. Así es en Estados Unidos”.

En su turno, el presidente de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Biomédica (SOMIB), Herberth Bravo, destacó que hace falta mucho trabajo para conectar mejor a la industria con las universidades.

“La industria está muy enfocada a desarrollar productos con impacto comercial en un periodo corto, lo que cambia el enfoque de la investigación. Estamos viendo cómo conectarnos y fluir de la mejor manera. Los universitarios deben visualizarse no solo como empleados, sino que deben animarse a emprender”.

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