Avances

El poder de las palabras

Dra. Gabriela Elizabeth Tixi TapiaQuito, Ecuador

Las palabras se definen como la expresión verbal del pensamiento y el sostén mínimo del sistema de comunicación entre los individuos. Es así, que representan el medio oficial por el cual los hombres intercambian ideas; un lenguaje concebido tras una larga evolución a través del tiempo y del espacio. A lo largo de la evolución, las palabras, no siempre se ocuparon para la comunicación. En un principio, estas fueron utilizadas principalmente para expresar estados emocionales y es así que el lenguaje articulado, mismo que nos permite reflejar ideas, conceptos y creencias apareció tarde en la historia de la humanidad. Sin importar el momento exacto en el que apareció, es importante recalcar que el lenguaje humano está dotado de un poder evocado, de una influencia creadora y de una dimensión particular que yace en cada una de las palabras que pronunciamos. De este modo, cada palabra emitida, corresponde a una forma de pensamiento, cuya naturaleza tiene vibraciones que influyen tanto positiva como negativamente en las personas que las pronuncian y también en quien las escucha.

En este mismo contexto, parece interesante señalar que, el poder mágico de las palabras subsiste en un sin fin de ámbitos. Solo por mencionar, están estos tres grandes espacios del conocimiento: la filología, la filosofía y, muy especialmente, la poesía. Los filólogos estudian la etimología de las palabras: aprenden de su evolución y de los cambios de sus significados. Por otro lado, los filósofos hurgan en una palabra elemental, esforzándose por descubrir en esa palabra una explicación de todas las demás. Y finalmente, los poetas por su parte, tratan de dar con una palabra que describa las imágenes de todos los sentimientos, todas las emociones; la palabra que, indudablemente, alcance a nombrar esencias, verdades y destinos. Así mismo, no se puede mencionar este tema, sin evocar las enseñanzas de lo que se conoce como la “Palabra perdida”. Este tema se centra en que toda la creación fue concebida desde el pensamiento divino y luego proyectada en el espacio al sonido del verbo, mismo que se considera como la “vibración primordial”. Dicho en otras palabras, todo lo que hoy conocemos y existe tanto en el plano visible como invisible, es el resultado del poder creador del lenguaje divino.

En este contexto, es importante señalar como a lo largo de la historia y a través de muchas civilizaciones, el poder de la “palabra” ha tomado importancia y muy contrario a lo que se piensa, no solo la religión la ha evocado. Para ejemplificar esto, tenemos varios hechos como los sucedidos en el antiguo Egipto. En este lugar, los sacerdotes mencionan a la palabra perdida como el pensamiento y la lengua de los Dioses, mismo pensamiento que da nacimiento a toda manifestación. Por otro lado, en la Grecia antigua, se hace referencia al “logos” o palabra creadora, desde la cual, todo el universo emano. De igual forma,  civilizaciones mas antiguas, como los Sumerios, consideraban a la palabra como una entidad real, viviente y dotada de poder que reflejaba el verbo divino. Es así, fácil entender que las palabras desde el inicio de los tiempos han conllevado una fuerte corriente, desde la cual, distintas civilizaciones hacían referencia  a una expresión viviente del pensamiento divino, un estado emocional y mental que nace y se proyecta. 

A las palabras no se las lleva el viento, las palabras dejan huella, tienen poder e influyen tanto positiva como negativamente. Se dice que el hombre fue creado a la imagen y semejanza de alguien más, con la posibilidad de expresar sus propios pensamientos y con el libre albedrio de hacerlo para servir tanto al mal como al bien, ya sea en lo que piensa, dice o hace. Con base en esto, cada persona debería pensar fríamente y cuidar sus pensamientos, mismos que se convierten en palabras y estos a su vez marcan un destino. Además, debemos hacer que las palabras que pronunciamos sean tan evocadoras como sea posible, ya que el arte de hablar bien consiste no solo en expresar ideas, sino en la capacidad de hacerlo y poder expresar el máximo de hechos, recurriendo a un mínimo de palabras. Y entonces es ahí cuando cabe mencionar, que así como las palabras tienen poder, este poder también yace en los momento de silencio. Situaciones, que de hecho pueden llegar a ser mas evocadores que las palabras. Es así que debemos recordar que que si bien, el hablar es un don, la maestría del verbo yace también en no hablar cuando no hay una razón verdadera para hacerlo o cuando lo que se va a decir no es verdaderamente útil. En esto también hay poder y muchas veces, es mas suficiente y oportuno que miles de palabras tiradas al aire.

Ahora bien, si bien todo persona tiene la capacidad de hablar y en nuestra facultad de ser libres, lo podemos hacer; es importante también, que nuestras palabras tengan valor. Es decir, que una vez que sean entregadas, sirvan como garantía de cumplimiento en lo dicho y no sean solo promesas en espera de reflejarse en realidad.  Para esto,  considero que en la medida en que dominemos nuestros pensamientos y palabras,  lograremos dominar también nuestras acciones de por medio y en consecuencia nuestra actuar será de bien. Un buen ser humano, debe pensar siempre positivo y constructivamente para lograr el bien través de actos que reflejen la interioridad. Por ello es importante no solamente el uso y el dominio de la palabra, sino también que esta vaya acompañada de lo que se expresa, es decir que no se diga una cosa y se haga todo lo contrario. Es así que toda palabra lleva dentro de sus estructuras lingüísticas un mensaje, y el mensaje es una proposición, un juicio o un algoritmo que intenta persuadir, aclarar o responder a un presupuesto, sobre la base de un pensamiento que es la escala más alta de la evolución humana.

El ser humano es un ser privilegiado que a lo largo del tiempo y por medio de la evolución, ha desarrollado un sistema efectivo de comunicación en donde las palabras son la base para diariamente expresar un sin fin de emociones y propuestas. Si bien, con una palabra podemos crear y a la vez destruir, el poder que tenemos yace justo en este proceso, el proceso de crecer diariamente y tomar consciencia del poder que tenemos. Las palabras son poder en tanto ejercen influencia en las personas y grupos porque persuaden, convencen, exponen líneas de acción y conducen a una meta. Estas, se convierten en poder cuando son creíble, exaltan valores y responden a necesidades.

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