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Antes de tener un bebé, se recomienda tener un plan financiero

El embarazo adolescente tiene consecuencias en distintas áreas como la salud, el desarrollo social, la educación y la economía de las personas, además, incrementa las brechas sociales y de género. Por esta razón y con motivo del Día Nacional para la Prevención del Embarazo No Planificado en Adolescentes (celebrado el 26 de septiembre), se busca analizar su impacto y los costos que conlleva tener un bebé.

México ocupa el segundo lugar en embarazo adolescente, especialmente en edades de entre 15 y 19 años, de acuerdo con cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Convertirse en madre o padre es una responsabilidad que cambia completamente la vida de las personas y que, entre otras cosas, impacta las finanzas familiares. Por ello requiere de preparación y de un plan financiero.   

Entre los gastos de un embarazo se contemplan constantes evaluaciones médicas y estudios. Una cita con un ginecólogo puede costar de 700 a 2 mil pesos. Además, se debe acudir al menos una vez al mes para revisión, aunque en las últimas semanas de gestación estas visitas son más frecuentes. De igual manera, es importante que la futura mamá se practique estudios de laboratorio como biometría hemática (hasta 2 mil pesos), examen general de orina (hasta mil 900 pesos), química sanguínea completa (hasta 900 pesos), prueba de VIH (hasta mil pesos) y ultrasonidos obstétricos (hasta 600 pesos).

Por otro lado, también se deben contemplar gastos por ropa nueva, debido al cambio de talla, o por cuidados especiales en caso de necesitarlo, así como los generados por biberones, carriola, chupones, ropa, cuna, consultas y alimento para el bebé, además de medicamentos, en caso de necesitarlos.

El costo del parto natural en un hospital o clínica puede ir desde los 9 mil 660 hasta los 28 mil 999 pesos, mientras que el nacimiento por cesárea va de 11 mil 990 a 43 mil 999 pesos, según cifras de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Por todas estas razones, resulta indispensable contemplar los escenarios posibles y gastos, para planear a largo y mediano plazo, antes de decidir tener un bebé.

Tener un hijo cuando no se está preparado ni personal ni financieramente, puede representar un duro desafío tanto para los padres como para la familia y la persona menor de edad. Formar una familia es una decisión que debe de ser planificada, pues implica múltiples gastos, los cuales inician previo al nacimiento”, comentó Gabriela Aguirre Curcó, Chief Financial Coach de Coru, el coach financiero.

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