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El cazón es sustituido por al menos otras 11 especies de tiburón, dos de ellas están en peligro crítico

Al menos dos de las especies que se ofrecen como “cazón” (un nombre comercial utilizado para identificar algunas especies de tiburón) están en peligro crítico y en peligro, mientras que otras tres que se identificaron están clasificadas como “vulnerables”, de acuerdo a la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Según el reporte GatoXLiebre: edición especial de tiburón, en restaurantes y pescaderías de la capital yucateca, se realizaron pruebas de ADN y se encontró que el cazón es sustituido por al menos otras 11 especies de tiburón, como el sedoso, el coralino, el limón, el mako, el martillo cabeza de pala o el martillo común; estos dos últimos se encuentran en riesgo de extinguirse.

Al respecto, Oceana, una organización internacional dedicada exclusivamente a la protección de los océanos, realizó dos investigaciones previas que demostraron lo común que es la venta de tiburones bajo nombres comerciales distintos. Incluso se identificó que eran vendidos como marlín o bacalao.

La directora de esta organización, Renata Terrazas, mencionó que “hoy nos han quitado el poder de decisión, no podemos elegir porque no tenemos ninguna certeza de la especie que nos venden. Tampoco sabemos cuánto tiburón se pesca, dónde y cómo; eso dificulta el trabajo de las propias autoridades y sabotea cualquier esfuerzo de conservación.

En 2019, Oceana dio a conocer que el 66% de las veces que consumimos bacalao era en realidad alguna especie de tiburón o raya. En pruebas realizadas en siete ciudades distintas (Cancún, Ciudad de México y Mazatlán en el 2018; Ensenada, Tijuana, Mérida y Guadalajara en 2020), se detectó que el tiburón zorro, el mako y el sedoso se vendieron como si fueran marlín; mientras que el tiburón martillo, el azul, el toro, el cangüay y el puntas negras se vendieron bajo el nombre de “cazón.”

Sin una norma de trazabilidad no podemos conocer el origen y el camino que ha recorrido el pescado que comemos. Es un problema generalizado, pero tiene una solución y es aprobar una norma que proteja a las especies, a quienes viven de la pesca y a quienes consumimos pescado”, dijo Mariana Aziz, directora de campañas de Transparencia.

Los tiburones juegan un papel fundamental en los ecosistemas y mantienen su equilibrio, son indicadores del buen estado de la biodiversidad de un sitio, ya que son depredadores tope. Eso significa que, si en los mares hay presencia de muchos tiburones, son mares sanos en los que existe suficiente vida y diversidad de especies para alimentarlos y sostener una compleja cadena alimenticia.

En México se pescan tiburones tanto en el litoral del Pacífico como en el del Golfo de México. En ambos la captura se realiza bajo permisos de pesca comercial de “tiburón y cazón”. No obstante, en el Golfo de México y el Caribe, este “tiburón y cazón” agrupa al menos a 9 especies, mientras que en el Pacífico agrupa al menos a 27. El problema de esto es la falta de distinción entre ellas, lo cual pone en peligro la sostenibilidad de las pesquerías y el equilibrio de los ecosistemas marinos.

La aprobación de normas que regularicen esta situación está en manos de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), y se ha trabajado entre autoridades y sociedad civil desde diciembre de 2019.

RGP

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