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La Espina Bífida es la segunda causa de discapacidad física en la infancia, después de la parálisis cerebral

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la espina bífida es una malformación congénita (llamada comúnmente defecto congénito) por la cual la columna vertebral no se desarrolla normalmente en las primeras semanas del embarazo. Provoca daños permanentes en la médula espinal y el sistema nervioso y puede dar lugar a parálisis de los miembros inferiores o problemas funcionales del intestino y la vejiga.

La mayoría de los niños con espina bífida también desarrollan hidrocefalia, un trastorno que ocasiona la acumulación de líquido cefalorraquídeo en la cabeza y, con ello, un aumento de la presión y una expansión del cráneo a un tamaño mayor que el normal. También puede provocar convulsiones, visión tubular, discapacidad mental o muerte.

En México se tiene una prevalencia de 4.9 por 10 mil defectos del tubo neural, el 75% de los casos corresponden a espina bífida. Existen distintos tipos de esta enfermedad, los más comunes son: Espina Bífida Oculta, Lipomeningocele, Meningocele y Mielomeningocele. Para prevenir la espina bífida, se recomienda que toda mujer en edad de reproducirse y que pueda embarazarse, debe de consumir ácido fólico diariamente. Aparte toda familia con uno o más miembros afectados debe planear y recibir asesoramiento genético, aun cuando haya completado el número de hijos deseado, ya que cada uno de los integrantes de dichas familias tiene a su vez igual o mayor riesgo de procrear hijos afectados.

El tratamiento de rehabilitación para los niños con espina bífida se debe iniciar desde el nacimiento, con cambios posturales, alineación de segmentos corporales, estimulación temprana. De igual forma a los padres se les debe de informar de las secuelas neurológicas y el grado de discapacidad que este presentando la persona.

DZ

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