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La niñez mexicana tiene poco tiempo libre

Una sociedad con mayor grado de esparcimiento, no sólo es más sana, sino que es mucho más productiva y sobre todo suele ser más solidaria y menos agresiva. “Ahora la premisa es producir y desechar el tiempo libre y más porque venimos de dos largos años de hacinamiento derivado de la pandemia. No obstante, tanto en la niñez como en la vida adulta, disponer de espacios de esparcimiento (divertirse, vacacionar, aprender nuevas cosas por simple gusto) implica desarrollar el pensamiento y la capacidad de reflexionar, despertar la creatividad y por ende, fomentar la salud mental”, indicó la Dra. Claudia Sotelo Arias, directora del Centro de Estudios (CEEPI).  

La experta subrayó que a muchos niños se les enseña a no parar nunca: “están llenos de clases (más ahora que venimos de la pandemia), cursos de todo y cuando llegan las vacaciones (cada vez más cortas) los llenamos de actividades por necesidad (los padres no tienen tiempo para convivir con ellos) o porque creemos que es lo mejor, cuando los niños necesitan de momentos libres para echar su imaginación a volar: eso también es salud mental”, dijo.

Claudia Sotelo Arias mencionó que en la actualidad la gente trabaja más que nunca y los niños por ende, no se detienen; sin embargo, estimó que esta “hiperactividad” no es equitativa con los buenos resultados escolares o laborales: “Hay estudios a nivel mundial que hacen énfasis sobre la intensidad laboral de los mexicanos: somos de los que más trabajamos en el mundo, pero los resultados en cuanto a productividad no son los mejores. En México todo es frenético y la tendencia es volverse adicto al trabajo, al estudio, a la actividad productiva sin freno. No nos damos cuenta que para tener ideas nuevas en todos los ámbitos se requiere de pausas, de esparcimiento y eso no sólo involucra al campo de las humanidades, sino a todo lo que se emprende; por ejemplo, la gente pocas veces se pone a pensar en el sentido que tiene su vida” sostuvo Sotelo Arias.
 

En CEEPI se ha observado que muchos adultos son incapaces de disfrutar sus momentos de esparcimiento, conducta que es trasmitida a los niños, lo cual es considerado como una patología:
 “Es necesario recobrar los momentos de esparcimiento; es fundamental que los niños tengan más tiempo libre y esto implica necesariamente estar más tiempo con sus padres”, dijo.
 

Por ello CEEPI, como organismo que difunde la salud mental infantil y de la familia, promueve que los niños tengan más momentos de diversión: “tienen derecho a disfrutar del ocio, tal como lo hicimos nosotros cuando éramos niño. Los niños quieren platicar, leer, jugar, pensar, imaginar, convivir, amar e incluso aburrirse, en otras palabras, tener infancia. Sin dejar de ser responsables y siempre poniendo límites, podemos concluir que una sociedad con más tiempo libre es más feliz, creativa y paradójicamente productiva”, concluyó.

DZ

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