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¡Camino a los Óscar!

2001: ODISEA AL ESPACIO / LA VISIÓN DE UN CINE FUTURO

(«2001: A space Odyssey») Reino Unido/Estados Unidos 1968. Dir. Stanley Kubrick. (alerta de spoiler)

“Me estoy poniendo al máximo uso posible, que es todo lo que creo que cualquier entidad consciente puede esperar hacer.” Hal 9000.

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Por: Eloy Camacho

Es importante abordar esta película desde varias aristas. Sin lugar a dudas, un filme considerado entre las 100 películas que deben ser vistas antes de morir. Un filme donde se establece por completo el género de ciencia ficción, parteaguas de los efectos especiales y visuales. La cinta que pormenoriza ciertas premisas de la raza humana que en su tiempo eran por completo adelantadas, todo esto gracias al visionario director, quien, dentro de su genialidad, expuso lo que sería el futuro de la humanidad.

La academia era muy severa en esos entonces y nunca le otorgó un Óscar a Kubrick como mejor director, de hecho, sus películas no entraban en diferentes ternas al ponerse en tela de juicio tanto sus realizaciones como sus procesos.

La película respetó la novela de Arthur C. Clark, (el cual formó parte en la escritura del guion junto con Kubrick) tal como si se leyera un libro; sin embargo, la genialidad de Kubrick hace que leamos la película cual libro sonorizados por un concierto orquestal. La primera parte nos introduce con un preludio de casi un minuto, en el cual nos somete al espacio incógnito, un minuto de negros en donde podemos imaginar lo que sea, que nos arraiga en un suspenso que no termina, pero se pauta con el famoso tema musical de Johann Strauss II (Así habló Zaratustra), haciendo una inflexión a nuestro primer capítulo como raza, la prehistoria. Es aquí donde debo de hacer referencia al efecto más famoso de la historia del cine, el famoso «jump cut» del hueso a la nave espacial.

En la primera parte del filme aborda la prehistoria con los homínidos que se encuentran con un monolito. Hasta la fecha no existe una sola versión de la participación de ese elemento, lo que sí es que podemos decir que desata o atañe a la metáfora del gran opio de la humanidad. Justo después que los homínidos descubren el monolito, cambian y descubren los huesos como armas, cambiando todo tipo de subsistencia, para bien o para mal.

En esta escena se establece la escuela del paso del tiempo en el cine, ya que en esta cinta se establece lo que después sería la elipsis en la narrativa cinematográfica, y es que Kubrick lo hace de una manera sorprendente, la continuidad del tiempo en segundos de metraje, el cambio de un hueso en la prehistoria y a una nave espacial navegando por el espacio; esto se culmina en el final, donde el personaje se encuentra tres veces a sí mismo, envejeciendo ante sí.

La gran firma perenne de Kubrick se agrega a la vulnerabilidad humana, un director visionario que logra que sus películas no envejezcan con el tiempo. Siguen aportando toda idea de existencia. En 2001: Odisea del Espacio, nos pondera que la inteligencia artificial nos puede sobrepasar o que lo hará en algún momento. La obsesión por el poder tecnológico nos puede llevar a la perdición. Hall 9000 es la computadora de abordo que asesina a 4 de los tripulantes para poder lograr su cometido: su propia subsistencia.

Kubrick nos muestra los efectos visuales en primera instancia con encuadres magistrales, abiertos, para que la atmósfera rodee a los personajes, los abrume y los complemente, es sin duda un trabajo magistral de fotografía, el uso de miniaturas para las naves espaciales, únicos en su época, y la música juega un rol como ya lo mencioné, muy importante. Siempre ha utilizado la música para aterrorizar a la escena y posicionar al espectador en un universo tenso y muy bien establecido.

Kubrick dentro de su obsesión por lo impoluto, desechó la composición original de Alex North, el director nunca le notificó que su trabajo había sido desechado hasta el estreno en Nueva York. La música de Strauss fue más idónea para su visión.

Las metáforas y el trasfondo de la película van encaminados hacia la evolución de la humanidad en el aspecto positivo y el que no. Nos visiona todas las formas posibles que puede llegar la psique humana para dañar, incluida la tecnología, pero que de alguna manera podemos alcanzar la reencarnación, un nuevo despertar expuesto en la secuencia final, donde el Dr. Dave Bowman (Keir Dullea) viaja a una habitación para culminar su misión personal, y así poder trascender en su encuentro consigo mismo. De ahí en adelante, y en su siguiente película (La Naranja Mecánica, 1971), nos da una posible respuesta en la que la humanidad, lejos de recomponer el camino, lo torna en una espiral cada vez más violenta.

El trabajo magistral de los efectos visuales hace que esta película forme parte de un parteaguas de lo que sería el resto del principio.

2001: Odisea del espacio es ganadora de un premio Óscar como mejores efectos especiales, dándole el único Óscar a Stanley Kubrick.

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